¿Fin…?

Fin de una historia… ya estamos en Lima, en la Convención de Facilitadores… Se acabaron las chelas, el voley, las risas y charlas… se acabaron muchas cosas con esta partida… se acabaron demasiadas cosas, pero aún así no estoy triste por irme, estoy alegre por todo lo que he podido conocer, por toda la gente que me ha hecho un huequito en sus vidas, por todo lo que ellos me han enseñado y todo lo que he aprendido, por todos los consejos y la ayuda que me han dado en los momento tristes y no tan tristes…

Sería difícil recopilar en unas pocas líneas lo que significan para mi todas esas personas, lo que han supuesto y suponen en mi vida, pero igual que ya hice hace unos meses con mi gente en España, creo que podré intentarlo con toda la gente de aquí.

La última visita al mercado, la presurosa despedida en San Martín y el Hogar, la más tranquila despedida en el Ittsa, con Víctor, Percy, Evelyn, Fiorella, Elena, Lucila y Amalia, el adiós al depa, a Ñari, a Primavera.. son demasiadas historias, anécdotas… tanto tiempo el que he pasado aquí, que me ha dado tiempo a hacerme un huequito entre ellos, a llegar a sentirme tan peruano y poco turista como ellos.

La mayor parte de la gente que visita un pais apenas se queda en la superficie, ve las 4 cosas importantes que hay allí y se vuelve a su casa; yo, modestamente, creo que he conocido la auténtica realidad con la que convive la mayoría de gente de este pais (o como mínimo en Piura). Ellos me han explicado sus vidas, sus preocupaciones, propósitos y aspiraciones…

Me habeis hecho sentir siempre como si estuviera en mi propia casa, como uno más de vuestros buenos amigos, como uno más de la familia…

Antes mentí, sí que me siento triste por irme…

Reflexiones (III)

Anteayer llegué de nuevo a Piura, después de un “merecido” (con la consiguiente porción de modestia) descanso vacacional de unas semanitas por Perú.

La verdad es que ya necesitaba un descanso: las últimas semanas habían resultado bastante estresantes en cuanto a actividades y sobretodo en cuanto a actitud con respecto a la ludoteca.

Como ya dije en mi anterior mensaje al respecto, la visita al León Dormido ha sido un arma de doble filo: me ha presentado una alternativa real a las formas de vida habituales y ha reforzado mi convicción en enfrascarme en uno de esos modelos “no convencionales”. En concreto el del León era como una explicación viva de lo que siempre he soñado: un lugar tranquilo para vivir con mi familia y con mis hijos, donde dedicarme a ellos sin grandes preocupaciones (dinero, tiempo, hipoteca, etc.) y poder disfrutar de la vida como ya nos hemos olvidado en las culturas occidentalizadas y globalizadas.

Al mismo tiempo, en cuanto a lo educativo, también me ha hecho convencer de que el sistema actual (en España y en la mayor parte del mundo, por no decir en todo el mundo) no es adecuado para formar personas: viniendo de una sociedad recientemente tecnificada, los sistemas educativos pretendían preparar trabajadores cualificados para esas grandísimas fábricas textiles, automotrices, eléctricas, etc. que iban apareciendo y creciendo. Como ya sabemos, el trabajo en estas fábricas era en cadena y cada trabajador tenía una función muy precisa en su punto de la cadena, realizando un trabajo mecánico y repetitivo. El sistema educativo desarrollado en torno a esto, pues, está claro: mecanicista y memorizante. Dentro de ese sistema económico no era importante que las personas se desarrollaran plenamente en sí mismas, si no que fueran unos buenos individuos productores para las fábricas, así que el concepto era bastante concreto. Aulas con 30, 40 o 50 alumnos, todos uniformados (cosa que en latinoamérica aún dura de forma generalizada), mesas mirando al frente (como en sus puestos de trabajo, todos codo con codo), ejercicios de memorización y repetición, etc. Ahora nos encontramos en otro tipo de sociedad, donde se reclaman personas con capacidad para aprender toda la vida, personas creativas e imaginativas que, con ese sistema uniformizador no se pueden desarrollar, así que las escuelas están “empezando a cambiar”, pero no se ha perdido de vista el aula, los espacios definidos y la concreción de contenidos por parte de pedagogos y pensadores que “creen” que tal o cual contenido es el adecuado para los alumnos.

En el León, después de toda la experiencia y práctica constatan de una forma natural que los seres son capaces de desarrollarse a sí mismos (así como un pájaro aprende a volar sin que su madre esté empujándole a que lo haga, por poner un ejemplo), y tan sólo hay que proporcionarles un entorno adecuado y la compañía necesaria. Cada individuo sabrá, naturalmente, encontrar su camino en el mundo y su mejor forma de desarrollo. Es bastante difícil pensar que, teniendo las capacidades y estructuras mentales más versátiles y complejas de todo el mundo animal a todos nos sirva con el mismo tipo de educación, los mismos contenidos, los mismos programas, etc. Se entiende que esta complejidad hace crecer la variedad de forma de aprendizaje, y es por esto que los del León han decidido ofrecer a sus pequeños una cantidad inmensísima de materiales de todo tipo, a su alcance, y que ellos decidan qué quieren hacer en cada momento, para que se desarrollen plenamente y de la forma que, de una forma natural, es más adecuada para su organismo.

Quizá es un concepto difícil de digerir, teniendo en cuenta que el 99% de nosotros somos producto de ese concepto de escuela tradicional, y si no vemos un aula, un profesor, exámenes y una evaluación con nota (aprobado, suspendido), ya nos asustamos y creemos que quienes opinan lo contrario están locos.

Pero también veo que, después de estar estudiando magisterio durante estos tres años (que son pocos, para mi gusto, como para estar preparado con garantías, para salir ahí delante de esos 25 o 30 pequeños y estar a la altura), siempre había sentido que algo fallaba y que había algo que no me gustaba del sistema y que no sé muy bien que era. Haber pasado por Ecuador me ha confirmado el descrédito que me refieren los modelos tradicionales de escuela y que reafirman cada vez más mi creencia en un modelo alternativo que crea de verdad (resaltando esto último) en los procesos naturales de crecimiento y desarrollo de las personas (lo que ellos llaman procesos de vida).

Lo que pasa es que después de toda esta invasión de aire fresco en mis pensamientos e ideas, volver a Piura, donde la situación está relativamente estancada, a remolque de las circunstancias de la organización y de los planes educativos (muy) tradicionales que tienen que aguantar los niños, donde las ludotecas (en mi caso sobretodo en Primavera) parece que nunca progresan realmente, y a mi parecer, casi todas están condenadas a la desaparición en cuanto Ñari deje de apoyar económicamente y con sus trabajadores… es un jarro de agua fría. Para mi la vuelta fue desalentadora, después de haber visto una alternativa real de desarrollo, volver al modelo antiguo, y pensar en la comparación de Xenia de “los educadores sociales arreglamos lo que estropea la escuela” y convertirla en “en la ludoteca intentamos reconstruir lo que la escuela destruye”…

Empecé a mirar más adelante que propiamente en la ludoteca. Me quedaba un mes y pico de prácticas, y más que pensar en las actividades con los niños, que sería algo efímero, creo que inconscientemente empecé a centrarme más en el espacio: pintamos el exterior de la ludoteca con juegos de calle, llenamos las mesas de juegos de mesa que quedarían “por siempre” en esas mesas, con Juanjo empezamos a valorar la necesidad de estructurar adecuadamente el espacio para poder aprovecharlo mejor, más que centrarnos exclusivamente en las actividades.

Pero al mismo tiempo ayuda muy poco el espacio donde está ubicado esa ludoteca: polvo y arena siempre presentes, perdiendo el tiempo de una forma absurda limpiando cada día, como una hora o así, no tenemos agua, no tenemos electricidad, no hay espacios definidos y separados (como en Chiclayito), etc.

Si le sumamos todos estos factores ya de por si desconcertantes a los planes que empezábamos a desarrollar Xenia y yo para el futuro (la ludoteca-escuela que pensamos crear, la organización de apoyo a las ludotecas de Piura, etc), las últimas semanas en Primavera fueron bastante de desidia, dejando en otros el “estar ahí”, y yo más bien refugiándome en eso que comentaba de adecuar el ambiente.

No sé exactamente porqué me pasó todo esto, pero sí sé que, a mi vida en general le vino muy bien la visita a Ecuador, pero a mis prácticas en Piura no le ayudó demasiado. Espero por lo menos que esta experiencia sirva para reorientar un poco el trabajo que se está haciendo en Ñari y presten atención al principal foco con el que hay que trabajar para conseguir realmente algo a largo plazo: las familias. Son éstas las que van a tener a sus hijos siempre, y son ellas los modelos a seguir y que seguirán los niños. Si no trabajamos de verdad con las familias será muy dificil conseguir resultados a largo plazo en la ludoteca, porque ésta son 5 o 6 horitas semanales, y el resto están entre la escuela, que ya hemos visto que no es una influencia del todo adecuada, y la familia, que en estos asentamientos, en la mayoría de casos, no es tampoco un buen ejemplo.

Sea como sea, la mayor parte de mi pensamiento había pasado de estar bastante centrado en el trabajo en las ludotecas, a pensar actividades, a crear mis materiales para el rincón de música, en definitiva, a estar ahí; para pasar más bien a pensar en unos proyectos más integrales y más completos que empezaría a desarrollar de una forma u otra en cuanto llegara a España (también con respecto a Primavera y Piura, es decir, no abandonando lo que estaba haciendo ahora). Tenía ya la mente puesta en ese futuro de unos meses adelante, dejando un poco de lado el “ahora” de las ludotecas.

Realmente todavía es pronto para valorar realmente las prácticas y toda la experiencia de una forma integral. Me quedan apenas varios días para irme de aquí, y hasta que no llegue a Barcelona y pasen unas semanas para asimilar todo lo vivido (no sólo lo que he vivido hasta ahora, si no lo que falta de este mes aún), para explicar a todos las anécdotas, lo mejor y lo peor, los recuerdos, etc., creo que hasta entonces no podré saber de verdad qué ha pasado en mi en esos 8 meses de vida que he pasado fuera.

Así que me despido de estas reflexiones, bastante completas, hasta mi vuelta a Barcelona, donde espero hacer una valoración final e integral con todo lo que tenga que ser (que no sé qué será).

Tiempo al tiempo.

Cerrado por “vacaciones”

Pues eso, que me voy de vacaciones… :) Me voy a ver Cusco, Machu Picchu, Arequipa, y si puedo las líneas de Nasca…

Este viaje se acaba, pero empieza otro, así que de momento cierro este blog unos días (se puede seguir comentando… es una indirecta, jejeje), pero tengo otro abierto donde ir siguiéndolo todo al día (cuando encuentre un internet, claro…) y con todas las anécdotas y curiosidades del viaje… (yo creo que podré escribir un libro un día… jejeje

descubriendoamerica.net

Hasta la vuelta, suerte a todos y buen viaje!!!

¿Conclusión?

Ya, se supone que eran 6 meses. Llegamos aquí el día 2 de octubre por la tarde. Si somos estrictos… pasado mañana concluyen las prácticas. Pero… si algo es bueno, porqué cortarlo?

Bueno, yo lo voy a cortar, pero porque voy a visitar Cusco, Machu Picchu, y quien sabe qué más, a lo largo de las próximas 2 o 3 semanas. De momento todo es incertidumbre, pero lo único que sé a ciencia casi cierta es que mis últimos días en Piura estarán comprendidos entre el 27 y 30 de abril. A partir de entonces lo que venga será… no sé qué será, pero algo tendrá que ser hasta el 2 de junio que parta mi vuelo desde Santiago de Chile…

Queda poco tiempo, muy poco tiempo…

Despedida en San Martín…

Antes de ir a la ludoteca paso por el internet. Son las 16:10 o algo así. Me encuentro a Juanjo en linea, con lo cual pienso que la ludoteca no debe de estar abierta.

Al cabo de diez minutos o un cuarto de hora estoy ya en la puerta de la ludoteca. Efectivamente, está cerrada, no hay nadie ni dentro ni fuera. No hay niños en la calle, casi no hay gente paseando… Qué ocurre hoy?

Llega Juanjo, y al mismo tiempo Rosa con la Milagritos. Nos ponemos a limpiar el agua encharcada por las lluvias de la noche anterior. Llegan unos pocos niños. Una mamá con su hijo. La señora Heidi, y la señora Roca.

Hoy hay reunión…

No hay reunión, no hay gente suficiente…

Son las 6 y sigue sin haber casi nadie: 3 niños, 7 adultos… vaya ludoteca.

Vaya día he ido a elegir para “último día” de visita en la ludoteca…

En fin, buen viaje! :)

Reflexiones (II) - Entre San Martín y Ecuador…

¿Dónde estábamos? ah, sí…

Eso de esquivar los problemas es lo que siempre había hecho hasta hace un tiempo. El daño que me había hecho la gente hasta entonces me había “obligado” (entre unas cuantas comillas) a responder a las dificultades huyendo de ellas, esquivándolas y mirando hacia otro lado. Soy muy consciente de haber desaparecido de la escena cuando me he sentido en peligro de alguna forma, como cuando decidí romper con el grupo en el que estábamos, con Laura, Noel, Toni, Montse, Siro, Xenia y yo, principalmente. Recuerdo que no estaba a gusto, que había algo en aquel grupo que, para mi, fallaba o no acababa de funcionar correctamente. Y un día, en uno de esos momentos de determinación irreflexiva (por lo menos conscientemente hablando, quien sabe lo que me estaba pasando por dentro), me decidí: “no me habéis hecho nada, lo sé, y lo siento, y puedo estar muy a gusto con cada uno de vosotros individualmente, pero en este grupo no me siento bien y esta es la última vez que salgo con vosotros”… Bueno, quizá un tanto drástico (aunque se ha cumplido lo último), pero sí que representa bastante lo que quiero decir de rehuir los problemas y dificultades. En esa situación me sentí en peligro, y la forma de solventarlo fue huir.

Así he ido haciendo, sin que me sintiera cómodo con ello, a lo largo de los últimos años, incluso en la universidad, cuando he estado abriéndome lentamente como soy al mundo. Esquivando problemas, siempre con la alarma puesta, mirando al mundo por la rendija del caparazón de tortuga (que por cierto, lo que pesa, siguiendo la metáfora) y sin encontrarme con un problema real que me haya obligado a encararlo de frente y a asumir mi propia realidad, mis carencias, mis fortalezas y mi capacidad de resolver problemas de forma creativa.

Aquí, como ya dije, me encerré de nuevo en el caparazón, porque me encontré con algo que no había previsto y no era capaz de digerir. Una parte de mi ser me decía que huyera, una vez más, que me olvidara de ese “problema”, que no tenía justificación alguna, y que me dedicara a lo que realmente interesaba, mis prácticas (bueno, quizá esto era lo que pensaba, no recuerdo con demasiada claridad lo que era y lo que es entre toda la bruma de pensamientos). Si el problema no era cosa mía no tenía porque obligarme a darme de bruces contra una pared, simplemente tenía que seguir con mi camino y listos. Otra parte de mí me venía anunciando que lo mejor era resistir, que yo no tenía porqué huir o escapar de aquello. No había hecho nada significativo (suponiendo que hubiera cosas poco significativas) como para merecer el trato que recibía, pero aun así creía que lo que tenía que hacer era seguir con mi determinación de mirar hacia adelante (también), y no irme de allí.

Pero mi paciencia se agotó, cuando no era una sino dos los que me hacían sentir como me sentía. No tenía porque seguir aguantando como si nada, no tenía porque seguir viviendo en un sitio donde ni siquiera se valoraba mi sola presencia. Tenía clarísimo que mi experiencia en Perú no iba a convertirse en un Gran Hermano, en una lucha por la supervivencia en la casa. Y sobretodo lo tuve clarísimo cuando todo esto empezó a afectar de forma más que notable a mi trabajo (y aún afecta, por desgracia).

Así que huí, una vez más huí, y mis sentimientos al respecto son encontrados: por un lado estoy molesto conmigo porque sigo sin comprender los motivos que llevaron a determinadas personas a actuar como actuaron para conmigo, obligándome a ser algo que no quería. Molesto porque huí, porque había aguantado 4 meses (bueno, un poco menos) de vivir en un continuo absurdo y no supe aguantar un par de meses más, claudicando ante mi mismo. Por otro lado creo que es lo mejor que podía haber hecho, porque no tenía porqué seguir aguantando aquello, sobretodo teniendo en cuenta que no estaba justificado y que no había provocación por mi parte (o así me lo ha parecido casi siempre: sólo se me pueden recriminar cosas significativas muy al principio, quizá las 2 primeras semanas, no más, después de la primera charla creo que hubieron muchos cambios que hubo quien no quiso ver; y muy al final, cuando ya me puse en algunos aspectos a su altura, cosa con la cual me he sentido muy mal conmigo mismo). Como ya he dicho, esto no es un reality, y no tenía sentido seguir aguantando… todo.

Aún así huir esta vez no me ha ido mal del todo, como ya digo, creo que ha sido una idea inteligente, que quizá tuve que valorar anteriormente. Entre otras cosas, fui a parar al Hogar de Cristo, con Lucho y los niños, una institución peculiar, que también me ha enseñado cosas sobre la vida en comunidad, sobre niños, sobre la gente del Perú y el país en general, etc. Entré a medio camino entre lo forzado y lo voluntario: evidentemente, no habría salido del depa de forma tan radical si no se hubieran dado las circunstáncias, pero también reconozco que ya tenía algún interés en conocer un poco más de cerca el proyecto que tienen en las Capullanas (aunque debo admitir que después de mi primera visita al Hogar no me interesó demasiado, y no sé si le comenté así a Marta). El traslado también afectó un poco a mis rutinas diarias. Al estar tan cerca de San Martín (apenas cruzar la Grau ya estás en la parroquia, la ludoteca, la comisaria, la Quiñónez…) podía pasar muchas más horas con los vecinos de la cuadra además de ir cada noche a jugar voley contra los de Nueva Esperanza. Al mismo tiempo, como ya no volvía con colectivo al centro, hamburguesa del Pikiss y charla con Juanjo, éste dejó de venir por la zona así que centramos más el contacto por las mañanas después de Ñari en almuerzos con él, encuentros con Víctor, etc.

No sé exactamente cuándo empezó más en serio la confianza con Juanjo, pero creo que fue a partir de aquella “primera” visita a la casa de Fiorella donde estaban todos tomando, con César triste por su pérdida sentimental, y los “primaveros” también tomando con ellos. De ahí una noche en el D’Javy, unos cuando días en San Martín, hamburguesas en la Merino… y desde entonces, supongo yo, que hemos fortalecido esta amistad, así como nos hemos conocido. Recuerdo al principio que la relación era un poco más distante, que quizá yo no estaba en una situación cómoda como para mostrarme tal cual me considero, y que quizá él me conocía más a través de las chicas y no tanto a través mio propiamente, pero me alegra saber que las cosas han cambiado y que hemos encontrado muchos puntos en común el uno con el otro y que pensamos de formas parecidas en ciertas cosas.

Significativo fue también el conocer a todas las chicas de San Martín, en especial a Irma, justo cuando salía del depa, justo esa semana en que nada-podía-ser-peor. Significativo por muchas cosas, pero sobretodo porque me dio el calor auténtico que nadie me ha sabido dar aquí, porque me sirvió de refugio durante esas semanas para cobijarme del dolor de allí afuera, porque al final, se empezó a convertir en mi mente en algo que, por suerte, parece que he sabido llevar como tenía que llevarlo. Significativo porque, lo mantengo, fue y es mi mejor amiga en toda esta aventura, y me alegro de que así sea, la verdad.

Y de ahí vino toda la visita a Ecuador, entre la “confusión” del momento, la desorientación de no saber muy bien hacia donde caminar, con la experiencia de las ludotecas, de Primavera, que, para mi, empezaba por fin a caminar.

Ya expliqué un poco las sensaciones iniciales al respecto, aunque quizá me queda por comentar las reflexiones que se dieron depués de concluir toda aquella experiencia de 7 días en el León.

Esos 7 días creo que han sido los que han marcado más significativamente un rumbo y una determinación en mi vida, los que me han convencido de que mi idea de formar una familia y crecer junto a mis hijos no es una idea alocada, de que esto no era una pérdida de tiempo ni una cosa poco ambiciosa. Convencido de que vale la pena creer en un ideal como ese, y que si mi felicidad creo que vendrá a partir de eso, de mi familia, porqué tengo que negarme a ello por la sociedad crea que es poco pretencioso.

Creo que las mejores decisiones de mi vida en los últimos años han sido estudiar magisterio y abrirme las puertas del mundo de la educación, optar por esta alternativa de prácticas en Latinoamérica, y, por último, conocer el León en persona. Las dos primeras fueron decisiones repentinas, sin una reflexión previa (como ya dije más arriba), que, aunque han sido muy acertadas, no vinieron de un pensamiento anterior, de una idea bien trabajada, fueron, simplemente, impulsos que me llevaban a lanzarme “a la aventura” (como ya he hecho algunas otras veces en cosas más pequeñas y intrascendentes).

Lo del León fue diferente: Aora y Lucía me hablaron de las escuelas libres, del respeto a los procesos de los niños (me sonaba a chino todo aquello), de un libro que me iría muy bien, del “está casi convencido, ya verás en un tiempo” de Aora. Empecé a leer el Educar para Ser apenas llegué a Piura, en cuanto acabé con El cuarto Reich, una de las peores bazofias que podía haber comprado en la librería, no sé si sería noviembre o primeros de diciembre. Al principio lo cogí sin saber, leyendo sin tener idea de lo que estaba a punto de descubrir.

Recuerdo mi sorpresa a medida que iba leyendo anécdotas. Al principo el libro parecía una novela de aventuras, con las dificultades de Rebeca y Mauricio para encontrar su camino en la vida, sorteando obstáculos, probando los más diversos oficios. Cuando empezó el jardín de infancia empezaron para mi también las pequeñas anécdotas sorprendentes. Cuando empezó el Pesta, empezaron las no tan pequeñas anécdotas impactantes, y a medida que avanzaba me sentía más animado para seguir devorando el libro y absorbiendo ideas e historias. Empecé a formar en mi pensamiento la idea “y porqué no voy a verlo con mis propios ojos”, que fue ganando fuerza a medida que iba leyendo. Me parecía increible lo que se explicaba en ese libro, y no en el sentido de “es mentira” si no en el de “es impresionante”, y quería conocerlo de primera mano. Me puse en contacto con Rebe a través de Olga, y concertamos la visita entre el 14 y el 21 de febrero. El Pesta ya no existía, pero había algo “parecido”, algo que no acabé de entender, una cosa llamada “Proyecto Integral León Dormido”, que, si bien me sonaba a chino, como las ideas del Pesta que iba poco a poco conociendo unos meses atrás, ya estaba absolutamente convencido de que valdría la pena conocer y visitar.

Y así fue, me planté en Oyambara, en la colina del León, después de un par de días de autobuses, autocares y demás historias. No me lo podía creer, por fin estaba allí. Y lo paradójico es que quería estar allí pero tampoco sabía lo que me iba a encontrar.

Encontré mi camino. Bueno, realmente, más que encontrarlo encendí la luz que alumbra los caminos cuando uno no ve bien los carteles, y me he decidido a empezar por un camino que creo que es el más satisfactorio para mi vida. Definitivamente, ir al León y conocer más sobre esta alternativa real es lo mejor que podría haber hecho para enriquecer mi vida y empezar a ordenar y poner las bases para lo quiero que sea mi vida futura.

De hecho, esto no ha hecho más que empezar a cambiar mi vida, y saber que lo que vendrá será mejor es lo que más me llena.

Pero no todo es color de rosa… este viaje a Ecuador ha sido, al tiempo, una de las cosas que le ha hecho más daño a mi estancia en Perú…

Pero esto ya lo explicaré en otro momento… ;)

Xenia en Perú

Por fin en Perú

Por fin viendo lo que yo

Por fin viviendo lo que yo (o algo así)

Por fin…

Xenia en Yacila

Por fin juntos, de nuevo

Porque, pese a todo, me ha hecho ilusión tenerte de nuevo cerca,

Te quiero

Asegurando la aventura…

Ya está decidido:

Primero iré a Cusco la primera o segunda semana de abril, hasta la última semana de ese mes, que volveré a Piura para celebrar el cumpleaños de Juanjo y también estar presente en el Día Global del Servicio Voluntario.

Después me iré definitivamente (bueno, hasta la próxima ocasión) de Piura a finales de abril o primeros de mayo, para ir hacia el sur, pasar por Bolivia y Paraguay hasta Brasil, y después volver por Uruguay y Argentina hasta Chile, desde donde sale mi vuelo el día 2 de junio.

No sé ni cómo lo haré ni por donde pasaré, ni qué tipo de transportes cogeré, pero bueno, me da igual, ahora que he comprobado que mi tarjeta de débito/crédito/descrédito… funciona correctamente voy más tranquilo, porque sin tenerlo claro era: o voy cargado hasta las cejas de dinero, arriesgándome a que me roben, o bien no llevo un duro y vivo de vender pulseras…

En fin, que ya nos vamos organizando para lo que será después de Piura… Por cierto, ¿qué será después de Piura?

Primavera - una vez más…

Es la segunda vez que voy medio desganado a la ludoteca… Me doy cuenta de ello, y de que, por lo tanto, mi actitud frente a los niños no es la que tendría que ser, siento que quizá no es el momento de estar ahí o por lo menos no es el momento de estar con ellos y sí más bien dedicándome a hacer algunas otras cosas.

Y este ha sido el caso de hoy: hemos empezado a pegar los juegos de cartón que había por ahí desperdigados y sin uso, en las mesas. Con un poco de cinta adhesiva hemos puesto un juego en cada esquina y un tablero más grande en el centro, además de dos tableros de ajedrez en una banca de la ludoteca.

La verdad es que queda bonito y ordenado: ahora estos juegos se podrán utilizar (cuando tengamos piezas, claro), estarán a la vista, y habrá un espacio claro para dedicarse a ello, no como hasta ahora, que esos pocos juegos quedaban ocultos entre toda la “maleza” de materiales desordenados (como siempre) en la ludoteca. De los juegos que hemos rescatado hasta el momento hay: 2 tableros de ajedrez pequeños, 1 grande, 1 ludo (parchís) grande y 1 pequeño, 2 solitarios chinos (como el que traje de Ecuador pero en papel), 3 3-en-raya, 1 escalera y 1 fórmula 1 (bueno, un juego de circuito cuyos dibujos son unos coches de carreras). Digamos que hay un par de mesas que las hemos convertido en “mesas de juegos”, y están quedando la mar de bien.

El haber estado haciendo esto y no haber estado tan pendiente de los niños me ha permitido estar más tranquilo, relajado y mejor conmigo mismo. No sé porqué me está pasando esto, pero me siento un poco tenso cuando estoy allí últimamente, creo que por las “dificultades crónicas” que sufre esta ludoteca: falta de voluntariado, la incertidumbre de no saber qué pasará cuando yo deje de estar por aquí (es así), falta de recursos, el espacio inadecuado, etc.

Además de esto Xenia trajo de España un “master mind” muy colorido y vistoso que ha tenido buena acogida entre los niños, sobretodo entre los más mayores, ya que es un juego bastante “de pensar”, que trabaja y fortalece la lógica, deducción, etc. Un juego más para la ludoteca, sumándolo a los que ya han ido llegando en los últimos tiempos.

En mi particular lucha contra las “hormigas asesinas” de la ludoteca (la primera especie de hormiguitas pequeñas que muerden que conozco) he hecho algún avance creo que significativo. Después de ver el sábado que las hormigas reaccionaban bastante “mal” a la lejía (lógico) he vuelto a hacer un repaso de los hormigueros rociándolos con más Clorox. Inmediatamente los hormigueros han dejado de tener movimiento alguno, y tengo pensado traer cemento o cola adhesiva o algo así para tapar las juntas, aunque hoy no tenemos y tendremos que dejarlo para más adelante. Pero ya es un paso poder entrar a los baños sin tener que rascarse las piernas por tener apoyado un segundo el pie en el suelo.

Sea como sea eso es básicamente lo que hemos podido avanzar hoy, y mañana, como siempre, más, y espero que mejor. :)

Catacaos, Quiñónez y el centro

Por la mañana a Catacaos, después de levantarnos bastante tarde en el Hogar. La mañana parecía destinada a no tener una finalidad útil pero finalmente nos animamos a ir a pasear por Catacaos aprovechando que el arroz con pato en la Quiñónez seguramente empiece a partir de las 2 o así. Cuando vamos de camino le pregunto a Susana por teléfono si finalmente será o no el almuerzo, pero me dice que me confirmará algo más tarde, así que dejamos aparcado el tema hasta siguiente aviso.

Cogemos un colectivo hasta el centro y desde ahí caminamos hasta el Civa de Castilla, donde salen las combis hacia Catacaos. Íbamos a coger un colectivo también, pero como ya estaba la combi por salir decidimos ir con ésta. Una vez en Catacaos, y medio sudados por el calor, empezamos a pasear por la calle Comercio, donde están todos los artesanos de madera, plata y cuero. En una de las pequeñas galerías que hay al principio de la calle veo un bolsito de cuero pequeño con correa que me iría muy bien para guardar el dinero en un bolsillo extra en mis próximos viajes, así que me lo compro por 3 soles.

Continuamos caminando hasta que ya nos aburrimos de dar vueltas y nos sentamos en una glorieta cubierta que hay en la plaza de Armas, para decidir que hacemos. A estas alturas Susana me envía un mensaje avisándome que finamente no habrá almuerzo, así que tenemos vía libre para decidir si queremos hacer alguna otra cosa. Recuerdo de la última vez que vinimos que había un restaurante detrás de la iglesia, así que vamos a pasear para intentar encontrarlo, y, efectivamente, encontramos una picantería, “el rinconcito cataquense”, donde comemos un tamalito verde, una sopa de res y unas buenas costillas de chancho.

Después de esto volvemos a Piura, a la Quiñónez, para ver qué hacen y acabar de hacer las presentaciones con la comunidad. Nos encontramos con una parrillada en Nueva Esperanza y que el campeonato que iban a jugar ya ha acabado, perdiendo los de nuestra calle, y con César y Edgar lesionados… Con Walter y unos cuantos más decidimos volver a la cuadra para jugar un partido entre nosotros. Y ahí estamos, parando la net y esperando que pase el tiempo para ver si se anima la gente… al final somos 4 contra 4 y no parece que aparezca más gente, así que jugamos un partido a 3 sets de 25, como los profesionales. Y cuando ya empieza a entrar la noche estamos acabando 3-0, ganando mi equipillo, con Walter, Huachano, la señora Lourdes y yo. Al otro lado teníamos a Esther, Miriam, la señora Milagros y Jimmy. Después de esto ya nos retiramos al Hogar para darnos una ducha y volver a salir al centro, para cenar.

Cuando llegamos al centro intentamos buscar un restaurante donde ya había ido una vez al principio de toda esta aventura, pero que no recuerdo ni el nombre ni el lugar exacto donde está. Recuerdo también que aquella vez nos llevó bastante rato encontrarlo, porque la dirección era incorrecta, pero que valió la pena dar unas cuantas vueltas porque al final resultó ser muy bueno. Damos como 5 vueltas por el centro de Piura intentando encontrar el sitio este, y nadaaa de nadaaa. En uno de esos flashes que a veces tiene toda persona me acuerdo de la imagen de haber girado en una plaza con una iglesia a la derecha y encontrar ahí el restaurante, así que volvemos a ir en esa dirección, repitiendo el camino que recuerdo de aquella vez, y cerciorándome cada vez más de que ese camino era el que nos llevaba al restaurante… y efectivamente! Ahí estaba el Capuccino! Pero cerrado… así que tenemos que buscar otra alternativa y dejar este restaurante para otro día. Entre varias opciones decidimos ir a la Cabaña, una pizzería que hay por la zona del Saga Falabella, y nos pedimos una familiar que casi ni podemos acabarnos, muy rica, por cierto. De ahí a la plaza de Armas a hacer algo de tiempo antes de volver, un ratito en un banco sentados, mientras un poco más allá un grupo de teatro de calle está en plena representación, y un poco de charla antes de coger una moto para llegar de nuevo al Hogar.

Y prácticamente ahí acaba el día, un día cansado y con bastante movimiento, que hace que al llegar a nuestra habitación notemos el dolor en las piernas y el sueño nos invada en apenas 2 minutos…

Un día más en Piura

Un día con un poco de todo… Por la mañana vamos a San Martín, la primera ludoteca que Xenia va a conocer. Por las lluvias del día anterior, está todo encharcado, y como sólo nos encontramos con dos niñas que no conozco, más que un ambiente de ludoteca típico parece uno de los primeros días que llegamos a San Martín, que nos encontrábamos con pocos niños (o ninguno), y más bien aburrimiento generalizado.

A las 10 aproximadamente llega Marta, nos presentamos, y nos vamos al centro, que tenemos que pasar por el mercado a comprar algunas cosas, a internet para avisar que “ya he llegado”, y alguna cosilla más. De ahí al Hogar a dejarlo todo, y finalmente a Almirante Grau, donde hemos quedado para almorzar con Juanjo, Dina, Manu, Edurne y Álex. El almuerzo se desarrolla sin problemas, con algunos cotilleos entre el cevichazo, el seco de chavelo y el arroz con mariscos que nos pedimos, todos los platos de rigor en un día de bienvenida como éste.

De ahí a Primavera, no sin antes ir al mercado a comprar algunos regalitos y galletas para el compartir de los cumpleañeros de enero y febrero. Una bonita celebración con los niños y niñas, unas cuantas canciones y dinámicas, y hasta el lunes, como todas las semanas.

Y por la noche al d’Javy y más tarde a bailar a “un lugar diferente” con todos… un buen rato de bailoteo, espectáculo incluido, y finalmente a dormir, por fin, en el hogar. El domingo será un día también largo… No todos los días se viene a Piura, y hay que conocer el máximo de cosas en el mínimo tiempo posible… pero sin estresarse ;)

De vuelta a casa, acompañado

Después de una noche de poco dormir, entre “recuperar el tiempo perdido”, y los coches y vehículos que abordaban las calles del centro de Lima desde las 5 de la mañana, pasamos la mañana entre el cerro de San Cristóbal y el Jirón de la Unión, hasta que cogemos un taxi hasta el aeropuerto para ponerle final a este tramo del viaje que pasaba por Lima.

Un té 4,5, como un menú y pico en el mercado de Piura… El avion se demora aproximadamente una hora en salir, por las lluvias en Cusco (parece mentira que hablemos de LAN, la Iberia del Perú…), pero cuando llegamos a Piura, pese a la lluvia, ahí están, Juanjo, Jesús, César, Javier, Jimi y, sorprendentemente, Hebert, que parece haber recapacitado sobre su actitud para conmigo de las últimas semanas.

Vamos al Hogar a dejar las cosas, Lucho no se encuentra, pero encontramos a su mujer, que ni siquiera yo conozco. Ya han llegado de Lima, enconces… el martes, cuando yo salí, precisamente. Y de ahí a la Quiñónez, donde habíamos quedado con el resto. Haremos un pollo y volveremos a casa, ya que la lluvia es bastante fastidiosa y tampoco hay demasiada vida por la calle. Ya presentamos a Susana, Rosa, y algunos más de la calle…

Un pollo en la esquina, y como quien dice, hasta mañana. Volvemos al Hogar, a dormir y descansar del ajetreo de los últimos días. Primera noche en Piura juntos, me parece increíble… Suerte que no ha hecho demasiado calor, la lluvia parece haber aplacado un poco la temperatura de la “ciudad del calor eterno”…

Viajes y reencuentros…

De vuelta a Lima, esta vez, la segunda ocasión en la que viajo a esta ciudad. La primera de todas no era “de vuelta” sino “de ida”. Cruce Ventanilla, sobre las 11, según agencia. Realmente no escucharon mi pregunta, porque a las 11 llegaba el bus al terminal de Fiori, donde llegan la mayoría de agencias “marginals” que van a Lima.

Sea como fuere me pasé de parada, sobre las 9 vi algo de “Ventanilla - Aeropuerto”, y no le presté más atención, pero cuando al cabo de veinte minutos veo que estábamos mucho más cerca de Lima de lo que en principio era normal me preocupé. Me dijeron que el cruce ya había pasado hacía rato, así que tuve que volver atrás, como muchas otras veces, con una combi, y esperar en Ventanilla al encuentro con Irma, con quien había quedado ya hacía un par de días.

Cuando llegué al cruce me encontré con un paisaje bastante curioso. Mayoritariamente desértico, las casas crecen a ambos lados de la carretera, enfilando las montañas que crecen alrededor del valle. Un sol abrasador, camiones y autobuses que circulan a alta velocidad sin respetar señales viales, vendedores semi-ambulantes en lo alto del cruce y un ambiente bastante enrarecido y en el que, pese a estar viviendo más de 5 meses en Piura y haber conocido “parajes” de todo tipo, en el que me encontraba no destilaba demasiada confianza.

Al otro lado de la carretera veo a Irma, con su amiga, que todavía no conocía, Ángela, hija de chinchanos, y, por lo tanto, negra (o como dicen “los que por ahorrarse algún sinsabor”, morena). Lo primero, las presentaciones, y la alegría del reencuentro. De acuerdo que era una semana, pero cuando quieres a alguien importa poco si los tiempos van en horas, días o meses, la distancia siempre duele igual. Y desde ahí a Ventanilla propiamente, ya que eso era simplemente el cruce para ir hasta ese pueblo. El centro de esta villa es similar a Piura, con comercios, iluminación pública abundante (aunque era de día los postes de la luz seguían ahí imponentes), serenazgo muy visible, buen asfaltado, etc.

La cosa cambia cuando, después de estar un rato sentados en un parque “descansando del viaje”, vamos hacía Angamos, el barrio donde está Costa Azul, la zona donde viven Irma y Ángela. Desde la carretera se aprecia: el paisaje vuelve a ser desértico, y todo recuerda a cualquier asentamiento piurano, como el de San Martín, o la Primavera, aunque aún menos verde.

Nos adentramos en el valle con una moto, y llegamos a una avenida sin asfaltar que se encarama en la montaña. En una esquina bajamos y seguimos a pie subiendo una pendiente de unos 40 grados de inclinación. Y 30 o 40 metros más arriba están sus casas, unas pequeñas construcciones de madera improvisadas en la pared de roca. Precisamente la familia de Irma está rompiendo la pared de la montaña para acomodar un par de habitaciones unos metros más arriba de las que tienen ahora. Esto es lo que se llama una invasión, y realmente, es para verlo. Lástima que no hubiera tenido aún la cámara…

Después de saludar en casa de Irma a su madre me invita a un almuerzo la mar de apetitoso, y que después del viaje de 12 o 14 horas entra la mar de bien. Y más tarde buscamos un hotel en Lima donde pasar la noche del día siguiente, ya que el hostal para esta noche ya lo hemos encontrado, en Angamos, junto a la carretera que nos lleva a Ventanilla hacia un lado y hacia Lima por el otro.

Salimos después de almorzar, sobre las 3 de la tarde, hacia Lima, a una hora o así de camino. Pasamos junto al aeropuerto, la fábrica de Repsol, el Callao, hasta llegar al centro de la ciudad, en la plaza 2 de mayo, una curiosa plaza donde los 8 edificios que hacen esquina son exactamente iguales, construcciones coloniales de color azul entre celeste y marino. Y todas las tiendas que hay en sus bajos son de música, así que es mi pequeño paraiso recién descubierto, con una grandiosísima variedad de instrumentos musicales de todo tipo, y que me gustaría conocer de más de cerca.

Seguimos hasta la plaza de armas, donde empezamos a buscar algún hotel u hostal para Xenia y yo después del “susto” del aeropuerto. Varias vueltas a la plaza de armas, el jirón de la Unión, la calle Japón, y encontramos uno junto a la plaza de Armas, frente al Club de la Unión, un pequeño hostal familiar que encontramos subiendo las escaleras y que bien podría ser un piso del Eixample de Barcelona, con sus tragaluces estrechos y sus grandes ventanales de madera. La habitación no es ninguna cosa del otro mundo, pero bueno, ya está bien, que después de toda la tarde sin encontrar nada por el centro empieza a ser desesperante el caminar sin rumbo.

Después de esto nos paramos en una pizzería al paso para coger unas pizzetas para llenar el estómago antes de volver. Los vendedores ambulantes y mendigos abundan, y sólo mientras esperamos que el horno caliente nuestras porciones, nos asaltan hasta 6 personas, entre ellos 2 niños, pidiéndonos una limosna…

Pero ya nos volvemos. Un rato en casa de Irma, de nuevo, y vuelta los 3 con la hija de Ángela, Melanie Rubí, a una pollería del centro de Ventanilla, que había quedado ya apalabrado desde Piura. Las pollerías en Lima parecen los McDonald’s de España, con sus mesas, la iluminación, los juegos para niños… sólo cambia lo que comes, el ambientes es casi el mismo. Y para acabar el día, me dejan las 3 en el hostal, y estamos un rato conversando, hasta que las tres se van, despues de que la pequeña haya perdido la llave de la habitación misteriosamente (otra anécdota para el recuerdo).

Una noche intranquila, con muchas cosas en la cabeza, con los nervios del reencuentro del día siguiente, con los vecinos de las otras habitaciones haciendo escándalo a las 6 o 7 de la mañana con la música a todo trapo como si estuvieran compitiendo entre ellos… y la llave sin aparecer.

En fin, que pasamos la mañana tranquila en casa de Irma, conversando con ella un poco, y más tarde con su madre y la niña que cuida, Sofía, de la edad de Melanie, más o menos, un año y medio o cosa así. A media tarde me voy a dar una vuelta con Irma: vamos a ir al internet a mirar el correo para confirmar la hora de llegada del vuelo de Xenia, y también a Ventanilla a comprar un cargador para las baterías de la cámara.

Después de un rato en el internet cogemos una combi hasta el centro y miramos en un Metro (un supermercado de aquí) si hay un cargador de esos, aunque finalmente resulta que no, y tenemos que mirar por la calle de las pollerías, donde hay bastantes tiendas de electrónica y telefonía. Después de encontrar un cargador volvemos al Metro para comprar un jugo de naranja y unos bombones para regalarle a su madre como agradecimiento por haberme acogido en su casa, y nos sentamos en un parque a conversar tranquilamente hasta que sobre las 5 y algo volvemos hacía Costa Azul para recoger las cosas.

Y a las 6:10 salimos hacia el aeropuerto los 3, Irma, Ángela y yo. Aquí ya empiezo a estar bastante desconectado y mucho más pendiente de llegar allí y encontrarme con Xenia. El tiempo va pasando, y llegamos al terminal 5 minutos antes de que aterrice el vuelo. Éste va en hora, pero nunca parece que vaya a salir ella por la puerta. La gente sale con cuentagotas, y van pasando los minutos y no parece que la cosa cambie. Sigue saliendo gente, poca gente, y no es hasta al cabo de casi una hora que veo a Xenia estirando su maleta verde caqui. Y ahí yo que salgo corriendo para darle un abrazo tan fuerte como creo que nunca nos habíamos dado, o, por lo menos, tan sincero y sentido… y después de la sorpresa, las presentaciones. Irma no habló, como ya había dijo, y me sorprendía, pues yo la conozco como una chica siempre alegre y muy habladora.

“Qué blanca estás” creo que deben haber sido mis quintas palabras, y “qué flaco que estás tú” han sido las suyas… En cinco minutos ya me había acostumbrado a su presencia y me parecía como si los cinco meses de distancia y tiempo no hubieran prácticamente existido. los besos eran los mismos, al igual que las caricias y los abrazos, y no se me hizo extraño sentirla cerca como siempre, aunque he de reconocer que no tenía muy claro como iba a sentirme cuando la tuviera cerca.

Una pizza en un bar estilo irlandés del centro, acomodar las cosas en el hotel, descansar (y no tanto descansar) después del viajecito de nosecuantas horas de avión, y prepararnos para pasar mañana un día en Lima…

Increiblemente, otra vez juntos, tu y yo…

Reflexiones (I) - Los inicios…

El viaje empieza a llegar a su final. Xenia llega a Perú en dos días, y esto significa que una semana después acaban mis prácticas oficialmente, aunque no toda esta aventura, que ya tiene una fecha de caducidad “oficial”: el 2 de junio, partiendo con un avión de Air Comet desde Santiago de Chile…

Pero de esto ya hablaremos en otro momento, y seguramente, en otro lugar. Ahora prefiero centrarme sobre los últimos meses pasados y no los que están por llegar.

Aún recuerdo, muy vagamente, todo lo que eran preparativos, la última noche en casa acabando… bueno, empezando a montar la maleta. Siempre he sido de hacer las maletas a última hora. Y no la hice más tarde (empecé a las 9 o 10 de la noche, después de cenar) porque tenía la presión de mi familia para que la hiciera ya. Después, por supuesto, me di cuenta de que me había dejado algunas cosas relativamente importantes, como el cargador de la batería de la cámara (curioso que recuerde eso en primer lugar), algunos libros que hubiera podido traer (aunque confundo si olvidé o si luego me di cuenta que podía ser interesante tenerlos aquí…), y quizá algo de ropa, medicinas…

Recuerdo las últimas horas con Xenia, con desgana, previendo lo que iba a ser todo este tiempo de distancia. Creo que, inconscientemente, preferí no estar muy despierto aquellos últimos días porque si no el castañazo que me iba a dar cuando pasara por la puerta de embarque y hasta el próximo reencuentro iba a ser de campeonato. Afortunadamente los problemas no nacieron de ahí, ni por ese tema sentimental, ni por la distancia de la familia, de los amigos, de ella… Para todo eso ya estaba mentalizado, plenamente mentalizado de que este aislamiento era serio, de que la distancia era la que era, y que el tiempo también iba a ser el que ha sido… Para eso tuve más de un año y medio de preparación. Un año y medio en que me iba dando cuenta que pronto iba a estar lejos de todo, y cerca de eso que aún no entendía de “ludotecas”, cerca de Rio de Janeiro, de la samba…

No sabía muy bien donde quería estar, pero ya sabía que en Barcelona no. De hecho todavía no sé donde quiero estar (y por esto ya te tengo bastante harta, lo siento cariño) ni lo que quiero hacer de ahora en adelante con mi vida. Creo que el hecho de conocer mundo es una de las mejores oportunidades que te da la vida para crecer en todos los aspectos posibles, y tener más puntos de vista de cómo piensan las personas en un sitio y otro te da muchas herramientas y más claridad mental para ver cómo encarar tu propia existencia. Aunque al mismo tiempo eso tiene sus cosas negativas, y es que si no sabes administarlo aparece todo como una avalancha de ideas, sentimientos, positivos y negativos… y no sabes hacia donde mirar ni donde agarrarte para seguir caminando.

Hasta hace 7 meses mi vida era la que era, una vida ligada al piso de mis padres en Barcelona, a mi pareja “de toda la vida” (casi 5 felices años compartidos), a mis “amigos” de siempre, con los problemas de siempre, al trabajo en el quiosco, a los vecinos antipáticos de turno, la universidad… siempre he creído que algún día sería compositor, que podría hacer algún tipo de estudio oficial no sé exactamente donde, y recuperar todos los años perdidos, olvidar todos los resentimientos con mi violín, conseguir hacer algo interesante (por fin), con el piano, y desarrollar, de una maldita vez, el potencial creativo que sé que tengo para con la composición clásica, que es lo que siempre he querido y soñado. Cuarentamil intentos e inicios de obras, la mayoría interesantes y prometedoras (y no sólo desde mi perspectiva), y apenas una o dos acabadas… en fin, el cuento de siempre. Esa era mi vida hasta entonces.

Recuerdo mis planes de futuro en junio y julio, cuando acababa la universidad y comentaba con Àngel y compañía las perspectivas de futuro de cada uno. No tenía muy claro qué hacer a la vuelta de Perú, pero tenía interés en meterme en el Taller de Músics a hacer algo de contemporáneo, intentar, pf, buscar alguna beca para acabar el grado medio en el Liceu (aunque necesitaría trabajar otro año entero para pagarme la matrícula ahí, creo), preparar oposiciones para primaria (no musical) para el año que viene o el siguiente o empezar musicología en la UAB o la UB (quiero, en presente, mirar críticas de uno y otro sitio, para ir haciéndome una idea del asunto…). Sí, recuerdo lo de las oposiciones, recuerdo tener la convicción de que puedo prepararme si me lo propongo y ganarme una plaza pública para empezar a ejercer y estabilizar mi vida laboral de una vez, y poder empezar con mi proyecto de vida en común con Xenia, que al fin y al cabo es lo que quiero de verdad: una vida tranquila con ella y nuestros en una casa (ah… esa casa de madera que tanto nos hemos imaginado…) en el campo o la montaña.

Una vida “normal”, relativamente poco ambiciosa a nivel personal, sobretodo si lo comparas con las proyecciones de otras personas conocidas o amigos que tenían sus planes de futuro con grandes ideas y con un frenesí de actividades que parecía no tener fin. No, mi plan era más tranquilo, nunca he aspirado a un trabajo que me reporte grandes ingresos ni grandes viajes ni nada de eso. De hecho nunca he comprendido esta máxima del capitalismo de tener, tener y tener, cuando el dinero lo que tendría que permitirte es vivir una vida cómodamente con los tuyos, y no estar criando larvas en bancos y depósitos a largo plazo.

Y yo seguía con mi maleta, que si no recuerdo mal, la desmonté como 3 o 4 veces antes de conseguir cerrarla con todo lo que tenía… la ropa, los libros, las herramientas de afinar pianos (que al final ya ves para qué me han servido… tendré que esperarme a la vuelta para ponerme a punto del todo, aunque tampoco han estado mal las prácticas aquí), qué más traía… no sé, todo eso que uno se suele (supongo) guardar en una gran maleta cuando hace un gran viaje.

Aquella noche no pude dormir, pasamos casi una hora estirados y abrazados en el sofá, hasta las 4 o así que nos pusimos en pie para desayunar un poquito. Miranda tenía un examen al día siguiente, así que ella durmió más rato. El ambiente estaba bastante enrarecido en casa. Mis padres bastante callados, mi hermana durmiendo (supongo), Xenia sin hablar y seria, yo ausente y pensando en… quizá con la mente en blanco, porque tampoco recuerdo haber estado haciéndome grandes expectativas sobre el viaje, la gente, o lo que fuera.

Me salto el aeropuerto por obvio, el vuelo por aburrido, y el medio día en Lima por intrascendente, y ya llegamos a Piura. Casi sólo recuerdo la camisa blanca del “chófer” (Carlos), y el calor que sentí al bajar del avión. Aún había bastante luz a esas horas, cosa que ya casi no se da. Ahora a las 18:25, que es cuando llegan los vuelos de LAN a Piura por la tarde, prácticamente no hay luz, y en pocos minutos ya oscurece. No recuerdo gran cosa más. Recuerdo que Marta trajo algunos presentes de Mireia para Juanjo y Dina y se disculpó a Carlos porque no le cabía nada más en la maleta y lo traería su familia más adelante. Recuerdo la primera cena en “el Romano”, con Lucila, cuando aún era incapaz de ubicar absolutamente nada en aquella ciudad, a oscuras. También recuerdo que la primera vez que paseamos por Piura, de noche, ese mismo día, me sentí como en el viaje a Egipto de unos meses antes, cuando paseábamos por las calles de Edfú, no sé si los olores, los ruidos, la gente… no sé qué es lo que me recordaba a Egipto, pero por un instante me trasladé ahí. Por supuesto que ahora me da bastante risa, pero cuando lo pienso me doy cuenta que tampoco estaba tan loco. Quizá Xenia también lo perciba así y tendremos otra sonrisa que compartir.

Y después han pasado tantas cosas… pero tantas cosas… de todos los colores, grises, negras, rosas, rojas, verdes, blancas… yo creo que ya he visto todo el espectro del arcoiris… Recuerdo, jeje, cuando estaba en el instituto, en el Barcelona-Congrés, y mis dos “fantásticos” años de 3º y 4º de ESO que tanto han “ayudado” al desarrollo de mi vida, mi personalidad y mi carácter. Todavía estoy resentido por todo lo que pasó, por lo mal que viví algunos meses de aquellos años, las pocas ganas de vivir que tenía por lo desgraciada que podía llegar a ser alguna gente con la que había tenido la mala suerte de cruzarme. Y bueno, con la perspectiva, después de haber estudiado educación, precisamente, te das cuenta de que en el fondo tampoco ellos eran responsables directos de lo que pasaba… que más era una cosa de sus padres, de su formación previa, etc. Al fin y al cabo, somos productos sociales, y “de tal palo tal astilla”… pero bueno, el dolor estaba ahí, y las consecuencias aún perduraban.

En la universidad poco a poco aprendí a superar todo eso, y creo que no podré olvidar a casi ninguno de mis compañeros (siento no acordarme del nombre de todos, para eso sí que soy un desastre), pero no podré olvidar lo que me han hecho cambiar, otra vez, Noemí, Laura, Marta, Àngel, Juanki, Pep… y más que han estado ahí desde siempre y que para mi siempre van a estar ahí. Parecía que ya había vuelto a abrir las alas, que había olvidado esos temores, que la coraza que había creado a mi alrededor (que curiosamente hace poco leí algo sobre eso que me hizo sentir plenamente identificado) se estaba rompiendo, que lo que yo era y no mostraba poco a poco iba cambiando y me iba convirtiendo en la persona que siempre había creído y querido ser…

Y aquí las he visto de todos los colores… de tantos colores… y me he reencontrado con mi coraza, pero esta vez, no sé si por producto de la presión externa o si por mi propia presión interna, se ha roto, si no del todo, bastante, porque cada vez me siento más yo, más independiente y más “auténtico” de como soy y me quiero. Aún tengo días obscuros, pero ya me harté hace unas semanas de dar la cara por nadie, de intentar ser algo que no soy para no ”ser un problema” para algunas de esas personas que creía que no iba a tratar jamás en mi vida después de todo aquello.

Esta vez fue todo más doloroso y traumático. No eran niños, eran adultos, y eran mucho más conscientes de lo que estaban haciendo, y aún saben lo que están haciendo, y, sinceramente, me da pena por ellos, porque no me gustaría ser como son, porque me repugna ese tipo de actitudes y soy incapaz de comportarme como se han comportado ellos (sobretodo una). Creo que si algún día me pongo a su nivel con alguien, ni que sea de cerca, ya habré perdido toda mi dignidad personal y cualquier atisbo de humanidad (según mi criterio, obviamente discutible) que pudiera tener anteriormente… así lo siento, la verdad, me da pena que haya personas así, pero me reconforta saber que no estoy dentro de esa categoría.

Y bueno, como esta vez fue más doloroso y violento supongo que la forma de asimilarlo no podía ser la misma que la primera vez, y, mientras que hace unos años me encerré en mí mismo de forma casi permanente y convirtiendo ese rasgo en una parte de mi carácter durante muchos años, esta vez no he tenido más remedio que buscar otra salida, y creo que ha sido lo más acertado de todo. Por la rejilla de mi vida no veía nada más que las cosas que quería, y las que no quería siempre las intentaba apartar de mi vista (no tanto del camino), o en todo caso girar mi rumbo, dar un poco de vuelta y plantarme de nuevo donde estaba sin esas cosas que me incomodaban.

Y bueno, esto es la primera parte… ya seguiré ;)

Una que se va…

Irma y yo

 

…minimízate…

:(

César cumple años

Mañana lunes es el cumpleaños de César, pero como es obvio que una celebración siempre es más sonada en fin de semana… pues lo celebramos ayer sábado en la noche, allí en San Martín, en casa de Fiorella, que se la prestó a César para poder organizar su fiestecilla.

Los invitados fueron sus amigos de San Martín y Nueva Esperanza, las chicas y chicos de la Quiñonez, los JACIS y alguno más que quedaba por ahí suelto y que, pobrecillo, no se iba a quedar en la calle.

Oficialmente estaba todo el mundo invitado a las 9, y cuando llegamos Víctor y yo desde Ñari, del taller de música, sólo estaban 3 amigos suyos (bueno, 2 amigos y una amiga), sentados en el sofá de casa de Fiorella, que de todo el mobiliario habitual sólo había eso, el sofá, y dos sillas de mimbre que finalmente se retiraron cuando empezó a llegar más gente.

Al cabo de un rato llegaron los JACIS y estuvimos un rato ahí de charla con Alex, Junior, Carlos, Juanjo… y poco a poco fue llegando más gente, algunos que conocíamos y otros que no tanto.

La música, que ponía Willian, era bastante reguetonera, y de vez en cuando alguna salsa o alguna cumbia, y poco más. La mayoría de personas que iban llegando eran chicos, así que para bailar con pareja era más bien complicado conseguirlo, porque, contando con todas las chicas que debieron ser en los mejores momentos de la noche quizá contábamos 7 u 8 para unos 40 chicos…. no salían las cuentas. Ellas no pararon de bailar en toda la noche, casi sin descanso, y sin embargo ellos (nosotros) se tuvieron que conformar con seguir conversando con el grupo (cuando la mayoría querían bailar y no tanto conversar)…

A las 2 se acabó la cerveza, le robaron un canguro a la mamá de Fiore, además de vaciarle todo un Kolinos (pasta de dientes) para intentar limpiarse alguien el aliento… vamos, que la señora se enfadó un poco y mandó recoger.

César se fue a dormir, aunque quería seguir la fiesta en otra parte, pero el nivel de borrachera que llevaba ya era serio, así que le “acompañaron” hasta su casa para que descansara… Nos quedamos Hebert (borracho), Juanjo (medio borracho), Víctor (sobrio), Alex (sobrio), y yo (indefinible) con ganas de seguir la fiesta… nos dijeron que había una yunce en la cuadra de al lado, así que fuimos a ver qué tal era en esa ocasión. Pero cuando llegamos ya se iba la música, y por lo tanto, se acababa la fiesta.

Así que nos decidimos a seguir la fiesta en el Santuario, a ver si encontrábamos a Javier (por ejemplo)… cuando llegamos el de la puerta nos llegó a pedir 35 soles por entrar, a las 4:30 de la mañana, cuando apenas quedaba una hora de bailetón… aquella noche había habido festival streapper o no se qué y cobraban más cara la entrada, pero a esas horas ya no tenía sentido que cobraran esa burrada (de normal la entrada son 5 soles, y éramos 5, así que como mucho 25, y a las 12 o la 1 de la mañana, no a las 4:30… que te suelen dejar entrar gratis, como en el Huerto), y decidimos, en contra de la voluntad de Hebert (fue una cuestión de todos, no mía, pero bueno, él luego la emprendió contra mi), irnos a tomar una hamburguesa al Pikiss.

Cuando llegamos a la Merino Hebert descargó toda su cólera contra mi por lo que había pasado y me dijo varias cosas que no me gustaron… y después de la hamburguesa al hogar a “dormir” algo… porque al día siguiente me tocaba hacer ceviche en la Quiñonez!

Compartir en San Martín

La familia de Marta se despedía de Piura en la ludoteca de San Martín. Yo en principio iba a Chiclayito, pero entendí que Marta y su familia iban allí también (habían ido el martes pero no lo entendí correctamente), así que pensé que era más importante apoyar en San Martín que sólo estaría Juanjo.

Finalmente cuando llego están Juanjo y Hebert, y al poco llegan Edurne y Marta con su familia, siendo mucha gente en San Martín y más bien pocos en Chiclayito.

La familia de Marta trae del mercado una buena cantidad de galletas y refresco, aunque con la cantidad de niños que son finalmente hace falta acercarse a una tienda a comprar más refresco y algunas galletas para todos, porque no alcanza con lo que hay.

Unos cuantos juegos, un par de canciones, y ya celebramos todos la pequeña despedida de la familia, que, por los problemas que habían tenido en Cusco con los paros, no pudieron pasar todo el tiempo previsto en Piura, con su calor y su gente.

Una tarde simpática, como suelen ser en estas ocasiones, y más en San Martín, donde los niños siempre responden muy bien a todo este tipo de actividades, tienen respeto por los adultos, por la organización de la tarde, etc. Creo que en otros sitios quizá sería un poquito más movido… pero aquí siempre reina esa armonía en estas situaciones.

Otra familia que vino y ya se va… la penúltima, si todo está bien. Y la última de toda esta retahíla de gente que ha venido a conocer Piura, Xenia, en apenas dos semanas…

Yunce popular en la Quiñonez de San Martín

A las 9 tenía que empezar la fiesta nocturna que ponía punto final oficialmente al carnaval 2008 en Piura. En San Martín el club de madres había confiado el “reinado” del carnaval a Susana, y sus dos damas de honor iban a ser Irma y Rosa.

Cuando llego a las 8:30 ya están peinando a la reina. Rosa ya tiene sus trenzas, y después le toca a Irma. A Susana le hacen un espectacular moño que, combinadas las tres con los vestidos que se ponen las dejan impresionantes. El desfile de cámaras de fotos y flashes en la repisa de la ventana de casa de Rosa es notable.

Ya está lista la música, la luz, la yunce con todos los regalos, el hacha que servirá para tumbar el árbol, la gente que empiez a llegar, las cajas de cerveza y la chancha llena de agua (la chancha es un barrilote de caucho de un metro de diámetro que se utiliza para refrescar bebidas poniéndole agua con hielo). Quiere empezar pronto la fiesta, ya que son las 10 y aun estamos todos a la expectativa de lo que sucederá.

Me invitan a tomar Miguel y Manuel, que ya están con Willian, y en una de esas que estoy ahí sentado oigo que me llaman detrás… ¡Juanjo! ¿cómo tú por aquí? Desde mi regreso de Ecuador no había conseguido contactar con él, y tenía ganas de verle para que me pusiera al día con las últimas novedades en las ludotecas, en Ñari, con el resto de cosas… el mail del voley… y todo bien por aquí, por lo visto.

Ya empieza la fiesta, con el discurso del padrino, uno de los vecinos de la calle, y Susana, con su discurso superpreparado desde el día anterior. Y ahí empieza la música y la animación de los típicos animadores pesados que suelen contratar en este tipo de fiestas (la verdad es que son muy muy aburridos…). Casi una hora hasta que la gente se anime a bailar en serio. Las chicas sentadas en sus “tronos” sin que nadie las invite a bailar un poquito… y cada dos o tres canciones empieza a salir gente que las saca a bailar. Miguel empieza a estar bastante borrachillo ya… con lo que dice y lo que hace se nota de lejos.

Más tarde, a las 12, ya todo el mundo baila y toma bastante, así que seguramente la tumba de la yunce se postergará hasta más tarde, porque si la tumban ya se acaba prácticamente la fiesta… a menos que se emborrache el personal, claro.

Y ahí la fiesta sigue con el bailoteo, con el “en breves momentos la tumba” del animador, que nunca llega a efectuarse, hasta las 2 o 3 de la mañana que por fin llega el momento de tumbar el árbol con el hacha…

Todos bailando alrededor con una marinera de fondo, mientras por turnos se dedican algunos a ir dándole hachazos al pobre arbolito, que ya había sufrido dos talas consecutivas hoy mismo… Al final el árbol cae sobre un grupo de borrachos que estaban por la casa de Willian y Susana, aplastando el techo, doblando la uralita y sacándole chichones a los que estaban debajo, entre ellos el padre de Fiorella, que ya llevaba un buen pedalín… y todos como locos sobre el árbol para intentar rapiñar una de las muchas fiambreras y escurrideras de plástico que habían…

A Guido le “cae” un corsé que “no le entra”, aunque se lo prueba y empieza a dar la nota, como todos los “marginales” de Nueva Esperanza. La Jimi y su hermano empiezan su lucha por ver quien llama más la atención, y con el paso de las horas “las locas” se alocan completamente y, bueno, el espectáculo es notable… con el tanga azul de cordón dental de la Jimi ya teníamos suficiente Juanjo y yo para no dormir el resto de la noche… :D

A las 5:30 se acaba la música y empieza la recogida. Los borrachos (o mejor, las borrachas) no quieren irse y arman bulla frente a casa de Rosa, hasta que finalmente se van. Hay que retirar el árbol del medio del paso, la verja que cierra el espacio de la yunce y devolver lo prestado a sus propietarios… total, que son casi las 6 y ahí ya me recojo al Hogar…

Vaya fiesta más alucinante la de ayer!!

Ecuador - 11. Vuelta a la realidad

Me despierto a las 6:45 o así, ya hay suficiente luz para escribir y leer, aunque el traqueteo del autobús no sea lo más adecuado del mundo para intentar utilizar un lápiz.

A las 9 llegamos a Loja. Lo primero que busco es un lugar donde comprar madejas de hijo para hacer las pulseras que me faltan. Después de un rato buscando acabo por el mercado, donde encuentro más o menos rápidamente. De ahí, ahora sí, un lugar donde desayunar, y ¿qué mejor forma de despedirme que yendo donde ya había ido? Así pues busco la misma juguería, donde me tomo un jugo de fresas con leche y un sanduche de jamón y queso.

A continuación unas tijeras y cinta adhesiva y pasear por el pueblo en busca de algún libro de pulseras para ampliar mi técnica, pero no encuentro nada. También quiero algún mapa de Ecuador, pero lo único que consigo, en el Ministerio de Turismo, es bastante misio, para variar.

Un ratito de internet y contestar un par de mails y ya de vuelta al terminal para acabar de terminar la experiencia ecuatoriana.

A las 13 horas sale el bus, e inmediatamente empiezo con una pulsera. Entre una cosa y la otra me da tiempo a hacer dos pulseras, no más, porque con el traqueteo era casi imposible hacer nada más.

Atravesamos la frontera a las 18:30, ya oscurece. El río baja bravo, esto ya se acaba… sigo leyendo un poco, pero se hace de noche y apetece más dormir… me despierto a las 21 por el mercado de Piura, aquí hace calor.

Una moto y al Hogar a dejar las cosas. Ya están con los preparativos del 23, aniversario de la institución.

Dejo cuatro cosas y a la Quiñonez, a saludar a la familia y repartir las pulseras prometidas.

Y se acabó, sin darme cuenta, se acabó.

Ecuador - 10. De despedidas

Último desayuno en familia, con yogurt, cereales, jugo de mora… y última visita al CEPA también. Voy al Tambo a reunirme con Esperanza para pagarle por los días de la estancia en el León 147 “dólares de cabeza” que se van en las 7 noches y 8 días (como en los folletos turísticos) de Oyambaro… Espe me regala un pequeño “Educar para ser” de 2002, posterior al original, del 97, con un resúmen del precedente y nuevos datos sobre la propuesta del Pesta y del proyecto principal de la fundación.

Después de esto, al CEPA, a ver por última vez los materiales, espacios, niños… hasta que vuelva. Rebeca me pregunta sobre las ludotecas donde estoy, como durante el desayuno Lili y Vini, y le comento que, tal y como está ahora planteado el proyecto, si no se cambia al formato de intervención con las familias de una forma más profunda es un proyecto bastante condenado al fracaso en casi todos los sitios donde se intenta aplicar. No puede ser funcional para las ludotecas que haya familias, por ejemplo, permitan que sus hijos roben material de la ludoteca y además los “animen” a seguir robando o se callen, como suele suceder en la mayoría de casos de hurto. Aún así el proyecto sigue porque hay gente pagada que está detrás para organizar el trabajo y abrir las ludotecas, pero si no estuvieran sería difícil conseguir que funcionara de forma permanente.

Jugamos un rato más con los niños y ya casi es hora de recoger cuando Cami, otro niño y yo empezamos a montar un puzzle, que finalmente acabamos ella y yo cuando el CEPA ya cerró hacía 15 minutos.

Intercambiamo mails y teléfonos con Olga y Javier para no perder el contacto en España y poder saber un poco lo que vamos haciendo cada uno.

“Se nota que hoy hay despedida” dice Divid en alusión al almuerzo, con carne empanada, sopa, ensaladilla rusa… justo después de comer, sin yo esperármelo, se va ya Camila a casa de Ignacio y nos despedimos. Voy a echar mucho de menos a esta niña… es lo que tiene encariñarse facilmente.

Acabo de recoger las cosas y ya me despido de David con la mochila a la espalda. Lili ha ido a ver si encuentra un “Ser para educar” para regalarme, porque les dije que quería comprar uno pero no me llegaba el dinero. Mi idea era comprármelo en España a la vuelta, pero insistieron con el obsequio y tampoco me iba a negar. Vamos con Vini a dejarlo todo en el coche y a casa de Rebeca a despedirme de ellos.

Como hoy es el cumpleaños de Olga están todos en el Tambo comiendo juntos. Una foto de familia con sus hijos, Javier, la Rebe y yo. El fotógrafo, Mauricio, que no le gusta salir en las fotos.

Al salir de ahí ya me despido de Lili y le mando un beso muy fuerte para la Camila. Y Vini y yo ya nos vamos, con un “Ser para educar” que consigue Liliana, hacia el coche, que me dejará en la Linea para coger un bus hacia Quito, para empezar a poner rumbo final a esta historia que empezaba hacía 10 días, el martes 12, saliendo de noche desde Piura, embarcándome a un “sabe Dios qué” que era el León Dormido.

vinicio me dedica el libro, conversamos sobre lo chévere de la visita, de habernos conocido, de Camila y lo bien que ha pasado la semana y lo rápido que ha pasado todo.

Ya está, el coche que se va y yo con la mochila de Manu listo para volver a “casa” en Piura… y lo pongo entre comillas porque ya no sé donde está mi casa o dónde me siento más “como en casa”, si en Barcelona, que creo que no, si en Piura, que bastante, si en el León, si en algo parecido al León pero en España…

La cuestión es que pasa un Yaruquí y empiezo a finalizar la lectura del “Educar para ser” que, aunque parezca mentira, todavía no he terminado de leer. En un momento dado, a unos 10 kilómetros de Quito, nos encontramos frente a un accidente en la carretera y estamos cerca de una hora sin apenas movernos de sitio. Cuando el bus anunciaba media vuelta, milagrosamente, llegaba al lugar del accidente y podemos, por fin, avanzar hasta el Río Coca.

Desde allí encuentro un autobús Ecovía que se supone que lleva al terminal, pero una vez llego hasta allí parece que nada… Aparezco en una estación de autobuses que no conozco. Ahí cojo uno que finalmente va al terminal terrestre, pero al de Latacunga, al sur de Quito, y no al de a capital. Menos mal que desde donde estoy también se puede coger un autobús a Loja. El cobrador del bus me dice que vaya a “Santa”, y bueno, desde ahí el pasaje a 12 $, que está bien.

Cuando paramos en Ambato la casa nos obsequia con un jugo y unas galletas, lo cual no está nada mal, ni que sea el detalle, porque generalmente no te dan ni las gracias por comprarles un pasaje. Intento encontrar una postura cómoda para dormir, aunque en un autobús esto es casi siempre una tarea imposible.

Ahora sí que se acaba del todo el viaje…

Ecuador - 9. Última noche, en el comedor

Hoy vamos a visitar el antiguo Pesta, aunque ya esté derruido casi en su totalidad. Allí cerca está la carpintería de la Fundación, que quiero mirar de comprar algunos materiales para llevarlos a Piura.

Salimos de casa los 5 y mientras bajamos hacia la carretera se desuelda, en uno de los muchos pedruscos del camino, una de las piezas del tubo de escape, así que el Chevrolet de la familia empieza a hacer un ruido que parece un coche de carreras.

Llegamos a Tumbaco y nos desviamos en la carretera a la izquierda para encararnos en la montaña hacia el Pesta. Cuando llegamos allí lo que hay en la parte derecha del camino, un recinto de la Fundación, con la carpintería, el domo y la cafetería. En la carpintería han muchísimos materiales en reserva. Hay todo un almacén de material para los diversos CEPAs del pais, además de los juegos de venta. Lo que yo más buscaba, un telar de pulseras para Miranda, no lo tienen en stock, y es casi lo único que precisamente hoy no tienen. Edgar me lista el resto de material.

Después de ver el listado con los precios me quedo con dos solitarios pequeños, uno para el Hogar y otro para Primavera, el último solitario grande, en caoba, para casa, y una cruz del diablo y un cubo mágico con un futuro incierto, que aún no tengo claro qué hacer con ellos. Todo ello por 65 dólares.

Después de la compra, que no pago porque no tienen cambio de 100, vamos hacia el domo para ver de qué se trata. Es una construcción de madera con una cúpula de cristal, como medio icosaedro, que construyeron inicialmente para los jóvenes del Pesta, que llegaron a organizar un grupo de teatro y no tenían un espacio para ensayar y hacer sus presentaciones. También se empezó a utilizar para los cursos de padres y otras muestras y eventos, que básicamente es la función que tiene ahora el espacio, además de alquilarlo para otras entidades que quieran hacer actividades. El domo tiene anexa una preciosa cafetería que se pone en marcha cuando hay algún evento allí.

Después de esto cruzamos el camino y nos plantamos frente al colegio Pachamama (Madre Tierra en Quichua), que administra un señor suizo que conoció el Pesta y le gustó tanto la idea que construyó, junto a éste, su propio colegio, en la misma linea… Cuando cierre del pesta el Pachamama adquirió uno de los lotes de terreno que se ofertaban, donde está el kinder, un precioso edificio circular de dos plantas con un patio interior que ya es más grande que todo el CEPA 2 del León…

Además de este edificio sólo quedan los hornos de piedra donde los niños cocían sus pizzas, la cocina de adultos donde se preparaba el refrigerio de los niños y la casa de Norma, la vigilante del recinto, que ahora vive en el León.

Después de ver esto y la anterior casa de los Parra, justo frente al Pesta, volvemos los pasos hacia Tumbaco, para buscar unas lonas para cubrir la cama elástica y un mecánico donde reparar el tubo de escape, que resulta que ya se había roto hacía 10 o 12 días.

A las 13:45 o algo así, salimos hacia Oyambaro para ir al León, Vini, una vez más, no tendrá tiempo de comer. Efectivamente, llegamos a casa y él inmediatamente se va a trabajar.

Después de comer voy con Lili al CEPA, que hemos quedado con Rebeca que me hará una breve introducción a los 4 materiales principales del rincón de cálculo.

Empezamos por el material concreto, la base de todo el sistema de cálculo. El material concreto es todo ese material que se puede tocar tal cual es: son las unidades de madera, los bastones de diez unidades, la plancha que es la centena, el cubo de un millar, etc. Con todo esto se puede trabajar concretamente la matemática, tenemos un “banco” que nos cambia las unidades por decenas, etc. con esto podemos hacer cuadraciones, raíces cuadradas, además de las operaciones básicas.

Cuando las operaciones son en diezmiles o los niños se aburren de tanta piececita y piden una forma simplificada de trabajar aparece el siguiente material, los mullos (cuentas, bolas) de colores y la tabla perforada. Los mullos siguen los colores Montessori: verde para la unidad, azul para la decena, rojo la centena, amarillo para el millar, y más mullos, más colores… podemos llegar a operar ya en millonres, diez millonres… con material concreto, operar con millones significaría operar con unos cubos del tamaño de un televisor, lo cual es bastante impracticable e incómodo.

Después de esto pasamos a los ábacos, que también nos simplifican el sistema de bolitas y permiten, igualmente, multitud de operaciones; el ábaco chino permite llegar a operar con billones, y el japonés, con trillones, además, éste último, de permitir, iniciar la abstracción simbólica del 5 y el 10…

Y finalmente la tartana, un sistema de ayuda al cálculo desarrollado por indígenas y que se convierte en todo un juego cuando se utiliza con los mullos de colores.

Después de esa introducción que me deja medio loco nos vamos a casa, que había quedado con David para ir al CEPA 2 a seguir viendo material. Hay toda una estantería con material para la cubicación, mucho material de trigonometría, álgebra, cálculo, etc. Viene Camila con nosotros.

También en lectoescritura hay mucho material de gramática, ortografía, libros temáticos artesanales…

Y acabamos jugando a varios juegos en madera, algunos tipo pentominos, etc. Más tarde llega Vini y jugamos los 4 al Uno, y al poco volvemos ya a casa para cenar.

Después de cenar les enseño algunas fotos que tengo en la memoria usb, de Piura, los amigos, Xenia, Batubaroa… y bajamos abajo a seguir jugando Camila y yo al memoria musical.

Apalancándome en la alfombra de la chimenea me entra sueño y decido quedarme a dormir ahí abajo en vez de en la habitación. Camila me trae un edredón y también se queda un rato durmiendo, pero al final sube arriba con sus padres y yo me quedo toda la noche. Resulta que acabo pasando menos frío que durmiendo en la cama, aunque me parezca sorprendente…

Último kalimán y la “organisasión”… me los bajaré con el emule cuando llegue a España de nuevo… ;)

Ecuador - 8. Minga en Cotacachi

Me tengo que levantar a las 5:30 para estar a las 6 bajo el CEPA 2, de donde saldremos hacia la minga de trabajo que hay en Cotacachi, al norte de donde estamos. Como siempre, me duermo y vuelvo a la realidad a las 5:59, con lo cual me visto rápidamente y salgo escopeteado hacia allí, donde ya esperan Edgar, Esperanza, Osvaldo y Juan. Al poco llega Ignacio y ya nos podemos ir, sobre las 6:15.

A medio camino hacemos una parada para desayunar, y, ¡vaya desayuno de camionero! café, jugo, pan con queso, dos huevos y un plato con arroz, papas, ensalada y carne estofada. Seguimos el camino conversando sobre la importancia de ir documentado porque en un control si te piden los papeles, pasaporte, etc., y no los tienes, te pueden encerrar, o incluso deportar, si pasan los días y no consigues tu documentación. Una multa puede ser de hasta 1500 dólares, si has requerido un abogado, aunque lo normal está entre 250 y 300 por andar sin documentos. En los controles de carretera es frecuente que te detengan para revisar la documentación, y yo no sabía nada de esto y no siquiera ando la copia del pasaporte… como que si nos para la policía directo al calabozo, y de allí ya veríamos lo qué…

Por suerte nadie nos para y ya llegamos al pueblo de Cotacachi donde tenemos la minga. Conozco a Mauricio, que ha venido en su coche con los Nuín y también a Miguel, el padre de familia para quien vamos a ayudar a construir el CEPA para la educación de sus hijos. Ahora ya tiene espacios habilitados dentro de su casa, pero ésta es pequeña, y le ocupa prácticamente todo el espacio, así que se está invirtiendo en ampliar su casa para trasladar el CEPA a un espacio adecuado. Miguel llevaba a sus hijos a una escuela tradicional, mientras iba conociendo las propuestas del Pesta, hasta que un día se plantó: “a partir de mañana ya no vais al colegio”; y así fue. Desde entonces la Fundación le ha dado el apoyo necesario para implementar su CEPA en casa, y por ello estamos hoy aquí.

Pronto, después de las presentaciones, nos ponemos en marcha con el trabajo. La estructura de pilares y el techo ya están listos, así que, antes de entablar el suelo se requiere poner las vigas que serán la estructura del piso.

Nunca he trabajado la madera, pero a fuerza de ver e intentar con el formón y el martillo desbastar la madera van saliendo cosas. Un rato de trabajo y ya empezamos el refrigerio, consistente en un poco de maiz, unos chochos (una especie de legumbre) y una limonada. Y otra vez a la carga. De las 21 que conforman la estructura del suelo ya hay instaladas 4, y a lo largo de la mañana y después de comer ponemos 10, así que quedan todavía 7 para una posterior ocasión.

Comemos todos juntos una rica ensalada, aguacate, patatas cocidas, cuy (conejillo de indias) asado y jugo de piña, además de una sopa de harina con mote para acompañar.

Después de comer seguimos un rato trabajando hasta que Mauricio piensa en volver para que no les pille la noche en la carretera. Cual es mi sorpresa cuando resulta que ya no tengo espacio en el coche, y, no sólo seo, si no que los que se quedan (Osvaldo, Juan e Ignacio) lo hacen ¡¡hasta mañana por la tarde!! no puedo creer que me vaya a quedar ahí colgado así. Nadie me dijo que la minga era de dos días, porque si lo llego a saber seguro que no me largo tan rápido a la aventura.

Finalmente, como el coche de Marui es una camioneta 4×4, habilitamos el toldo posterior y nos instalamos ahí Edgar y yo para la vuelta, con lluvia y mucho frío. Durante las más de dos horas de trayecto conversamos sobre el proyecto, cómo llegó él a aquí, y cómo yo también he llegado, el problema del modelo educativo actual, y, hablando, todo nos lleva a la incongruencia de un modelo económico despiadado y brutal como es el capitalismo aberrante que nos gobierna.

Llegamos tiritando y mojados al León, el fin de la subida no parecía llegar nunca, además que el frío provocaba que tuviéramos más ganas de orinar de las normales.

Una vez en casa comentamos la mañana y la tarde con Lili mientras acabo una pulsera más. A las 8 escuchamos kalimán y estamos ya para cenar. Y después de cenar hacemos intercambio de música entre la que tienen David y Vini en su Mac y la que tengo yo por mis carpetas del mp3. Básicamente ellos se copian todo lo que tengo de Glass y Sambas y yo me agencio Adiemus, algo de Jazz, algo del Cirque du Soleil, etc…

Y un día más de aventura ecuatoriana

Ecuador - 7. Mañana tranquila, tarde tormentosa

Después de desayunar vamos temprano al CEPA 1. Hoy toca asamblea de niños. En ese espacio se exponen dudas, quejas, sugerencias de todo tipo. Me confío pensando que la asamblea será tarde, a media mañana, quizá, y subo arriba a seguir con mi exploración de materiales de la zona de cálculo. Cuando bajo al rincón de música ya están en asamblea, así que, por no molestar e interrumpir me voy a mirar materiales en el kinder, que todavía no lo he hecho un buen vistazo.

Aquí encontramos mucho material sensorial y motriz. Son los dos rincones más desarrollados. El rincón de cálculo y el de lectura son pequeños, todavía no están en una etapa de la vida en que se interesen específicamente en esos dos ámbitos, pero aún así se les ofrece un material concreto para ello.

Dentro del rincón sensorial podemos encontrar muchos materiales comparativos: de comparación de medidas, volúmenes, pesos, sonidos, formas, tacto, etc. Hay varios kaleidoscopios, unos cuantos rompecabezas, de diferentes lógicas, unas propuestas motrices de trasladar objetos con pinzas de un envase a otros, con varias medidas diferentes.

En el rincón de motricidad hay varios juegos de construir y diseñar circuitos: en madera, con raíles, para trenes; unos cubos de madera con huecos para pasar una bolita; unas piezas modulares de plástico también para elaborar un circuito para una bolita; un tren eléctrico de Lego, unos cuantos juegos de construcción tipo Meccano en aluminio, hierro, madera, plástico, con engranajes, propuestas de diseños, etc. La lástima es el espacio, en este caso concreto muy limitado y pequeño para todo el material que se puede desarrollar: si hay más de dos personas trabajando en actividades diferentes ya se incomodan unos a otros.

Una vez arriba de nuevo converso con Rebeca sobre materiales, me dará un día de estos alguna explicación, introducción a los 4 materiales básicos que tienen en el rincón de cálculo, al estilo de los cursos que tienen en todo el mundo. A ver si mañana encontramos un momento para ese pequeño taller de materiales que parece muy interesante. A continuación conversamos sobre el personal de la escuela, cuando todavía existía el Pesta. Unos 17 o 18 “profesores”, uno para cada ambiente y un par de “itinerantes”, que apoyaban donde hacía falta. Cada semana rotaban por los diversos espacios y ambientes.

Después del desayuno de media mañana sigo un rato en el rincón de juegos, peleándome con solitario chino hasta que… ¡¡por fin!! no sé cómo, pero he conseguido dejar una sola bola en el centro… no me lo creo, seguro que me he equivocado, porque me sorprende muchísimo. Recreo lo que ya había hecho y compruebo que es correcto… no me lo creo. Vuelvo a poner las bolas e intentarlo y funciona… ¡qué placer! después de horas y horas, por fin funciona, por fin he conseguido acabarlo. Ahora toca pelearse con la cruz del diablo… después de estudiarla detenidament creo que me atrevo a desmontarla y probar. Me lleva 5 minutos montarla, pero no sé si con las piezas por separado sería capaz de montarlo…

Más tarde aparece Diego, cuando juego a un rompecabezas lógico de quitar un coche de un aparcadero. Entre los dos resolvemos varios rompecabezas, y aparece uno de los hijos de Ignacio y entre los tres intentamos resolver uno. Diego va aprendiendo el código de la parte posterior de las tarjetas, donde se explican los pasos para resolver las propuestas de rompecabezas de la parte anterior.

Ahí acabamos de jugar y nos volvemos a casa a comer. Empiezo una segunda pulsera de tela, pero esta vez voy a intentar invertir el sentido de las V para crear diamantes (<<>>) y cruces (>><<). Y después de unos cuantos intentos por fin me aclaro y encuentro la técnica, invirtiendo el sentido de los nudos: para hacer las V empezamos desde afuera hacia adentro, hasta encontrar los hilos de los extremos en un nudo central. Para que la forma sea invertida debemos hacerlo justo al revés, partiendo del centro hacia el exterior.

Después de comer Vini me lleva hasta la Linea para ir a Pifo a buscar un internet para mirar el correo e intentar hablar un rato con Xenia.

Tres horas y media de charla con ella, sobre nuestro futuro, sobre las cosas que he empezado a ver aquí y en Piura que ella todavía no conoce y, en cierta forma, le da miedo. Siempre dan miedo los cambios grandes, y más cuando te plantesa algo que afecta globalmente a tu vida, no sólo en un aspecto o pequeña cosas. Pero tampoco hay que cerrarse puertas y realidades, por eso espero que vengamos los dos más adelante al León, yo para seguir tomando nota de lo que se hace aquí y ella para que conozca y se haga una idea desde la experiencia.

Una vez en la Linea, pese a la lluvia, decido subir caminando hasta el León, lo que me lleva exactamente 29 minutos, los últimos 5 de los cuales en plena oscuridad.

Cuando llego a casa me ducho y conversamos con Lili al pie de la chimenea sobre esos grandes cambios en la vida, los miedos, etc., el porqué salí del departamento donde estaba, y más cosas, todo mientras sigo con la segunda pulsera, hasta que la acabo y ya empiezo a hacer la tercera, en tres colores en vez de 4.

Y después de cenar sin Vini, que llega tarde de la tienda de informática donde ha llevado su Mac para tratar de repararlo, conversamos brevemente ya que mañana me levanto a las 5:30 para ir a una minga en Cotacachi, donde hay un compañero, Miguel, que está habilitando un CEPA para sus hijos, ya que decidió romper radicalmente con la escolarización de sus hijos y dedicarse personal y completamente a su educación.

Y ¡suk! ¡tukurrikisikiyaqui! ;)

Ecuador - 6. Visitando Quito

Me levanto a las 8:45 sin despertador. Cuando bajo están Vini y Lili haciendo limpieza en casa, y como no sé qué hacer y tampoco me “dejan” hacer algo pues me siento a adelantar la lectura de “a Manaos”, que llevo un poco retrasada.

Después de desayunar nos vamos con nuestros bártulos hacia el coche para ir a Quito. Durante el viaje conversamos con Vini sobre el peligro de intentar poner en marcha iniciativa similar al León (o incluso al Pesta) en España: el caso, por ejemplo, de los amigos de Olga, que se enfrentan a juicio por no haber escolarizado a sus hijos.

A mi no me daría miedo a lanzarme a la aventura de remar contra corriente en el León, pero sí que veo mucho más difícil y peligroso intentar algo así en España, donde las leyes son mucho más estrechas y se aplica de forma más dura y tenaz. Las libertades allí son más limitadas en ese sentido, y una iniciativa así podría ser interpretada como un peligro potencial de una secta religiosa o vete tú a saber qué. Para los grupos de poder, una iniciativa así, que va contra un sistema educativo uniformizante, que va contra un sistema económico asfixiante, es un peligro, pues se basan en esos dos pilares para mantenerse en el poder, y son capaces de utilizar cualquier mecanismo legal a su alcance para intentar detener esa “mancha” en el sistema.

De acuerdo que, en los inicios, Rebe y Mauricio estuvieron en una situación parecida, y que hasta conseguir el permiso del Ministerio de Educación ecuatoriano para poner en marcha el “Centro Experimental Pestalozzi” las pasaron canutas, y quizá eso, la fuerza que han tenido ambos para llegar hasta ahí lo que te anime a luchar en casa por algo parecido, por un espacio de vida gestionado de una manera que consideramos adecuada, y no como borregos del televisor y la manipulación de los anuncios comerciales. Pero como le comento a Vini, intentar esto significa poner en peligro mi familia y que lleguen a cuestionar si soy un buen padre para mis hijos… ¿Significa que puedo perder la custodia de mis hijos por no haberlos educado cuando lo que intento es proporcionarles una verdadera educación para ellos?

También conversamos sobre la necesidad de un apoyo en la comunidad. En el León ahora son 9 familias, que se conocen, persiguen los mismos objetivos para sus vidas, se apoyan en las necesidades, y cuyos hijos se conocen y establecen relaciones sociales entre ellos. Suponiendo que Xenia y yo finalmente tuviéramos nuestra familia, aunque preparáramos espacios en casa para la educación de nuestros hijos la cuestión socializadora no se podría solventar facilmente en casa: el niño necesita relacionarse con semejantes. Yo soy un adulto, y encima, su padre, de forma que las relaciones sociales y afectivas que se establecen son en un sentido y no en otro. Y ya no sólo eso, sino que sentir que “remas” en compañía y que puedes compartir la carga con otras personas no tiene precio. Eso te permite valorar si estás decaído “ey, ellos avanzan y yo estoy aquí perdiendo el tiempo, ¿qué es lo que me pasa?”, e intentar superar obstáculos. Es como el pelotón de un equipo de ciclismo. Van todos juntos y se turnan en la dirección para que todos descansen. Uno sólo no podría avanzar al mismo ritmo que avanzan en equipo, pero sin embargo, todo el equipo es una unidad y supone un apoyo muy importante para todos los que forman parte de un proyecto de vida de esta envergadura.

Yo creo, igualmente, que si Mauri y Rebe hubieran intentado hacer lo que hicieron en Alemania hubiera resultado un desastre, por la misma razón que intentar empezar algo así en España se me antoja casi imposible, aunque espero que no sea así, porque me gusta mucho el modelo ese de vida…

Sin darnos cuenta estamos ya en Quito, inmensísima ciudad enclavada entre las montañas. Antes de llegar a casa de la familia de Vini y Lili, donde vamos a comer, pasamos por una calle con una impresionante panorámica de la ciudad. Vini me explica que hay catalogados más de 220 hectáreas de edificios coloniales que hay que conservar, puesto que están declarados patrimonio de la humanidad por la UNESCO; que la misma zona antigua de la ciudad ha sido considerada así y que no se permite la construcción sobre esas edificaciones.

Cuando llegamos a la casa me presentan a toda la familia de Liliana, y más tarde a la de Vinicio, donde finalmente almorzamos. Ambas familias comparten finca y, aunque tienen espacios separados sí que comparten el garaje, la entrada y un espacio central. Nunca había visto algo así, es curioso.

Durante la comida conversamos sobre la variedad dialectal del castellano, cómo usamos algunas palabras en España, cómo se usan en Ecuador, en Perú, etc. Incluso también cuestiones pronunciación y fórmulas de expresión que varían de una región a otra.

Después de comer vamos con Vini y Camila a conocer un poco el barrio de Vini. Vamos en coche hasta un parque en lo alto de la loma, desde donde se contempla una magnífica panorámica de la ciudad. Miramos por los anteojos de 25 centavos mientras Vini hace fotos con su cámara. Al poco subimos hacia lo alto del parque, donde hay un edificio tipo “mercat del Born”, con estructura metálica y paredes de vidrio. Ese espacio antiguamente era un mercado ubicado en el centro de la ciudad. Hace unos años se trasladó aquí arriba y se utiliza como espacio para exposiciones o actividades culturales.

Mirando por los prismáticos

Cuando estamos arriba empieza a llover cada vez con mayor intensidad y, aunque volvemos corriendo al coche, llegamos empapados. Me sorprende ver bajo la lluvia una mujer con un vestido sin mangas, cuando nosotros, sólo por el frío, ya vamos abrigados hasta los topes…

Desde ahí bajamos al centro histórico, a conocer, desde el coche, los principales edificios: ayuntamiento, palacio de gobierno, etc. Una nota curiosa es la inmensa cantidad de iglesias y edificios religiosos que hay. Aproximadamente unos 80 templos en la zona antigua, donde se calcula que vivían cerca de 10.000 personas. Hay calles desde donde miras y puedes ver una iglesia al frente, otra un poco más arriba y otra al cruzar la esquina. Sorprendente.

Conversamos sobre la arquitectura colonial, sobria y sistematizada. La arquitectura es una cosa que va a gustos (como todo) y la verdad es que a mí no me llama la atención para nada este estilo colonial. Es más, lo encuentro aburrido y repetitivo.

Después de la ruta turística por el centro del a ciudad volvemos a casa para recoger a Lili y despedirnos para volver a Oyambaro. De camino pasamos por el Supermaxi para hacer algunas compras de comida antes de ir a casa. Jugando con Camila le empiezo a hablar en el idioma de la pe (elpe ipidipiopoma depe lapa pepe), y se interesa por aprenderlo y que le hablen así. Es muy diveritido hablar con Vini en pe, pasamos un buen rato haciendo trabalenguas papepipopueros.

Una vez allí escuchamos “kalimán”, una serie radiofónica de los años 50-60, de un personaje extraordinario que lucha contra “la organización”, al estilo de las películas de espías entre americanos y rusos de esa época. Magnetófonos que se autodestruyen, chicas hermosas, heroínas que fuman en cigarrillos largos, misiones imposible… todo esto mientras hacemos pulseras de tela. Cami me ha enseñado la técnica de pulseras en uve (>>>>) y yo a ella le he enseñado a hacer macramé. Cada uno se ha hecho su pulsera, que ya llevamos puesta.

Vini me va explicando el argumento de un libro que está leyéndose, “los hijos de la tierra”, o algo así, de una chica humana de la prehistoria que acaba viviendo con una tribu de humanoides, y todas las aventuras que le van sucediendo.

Después de cenar cada uno sigue con su pulsera hasta terminarla, y antes de dormir jugamos a cartas y tocamos un rato la guitarra cantando con la chimenea de fondo, todos en un espacio agradable… yo quiero que mi vida en el futuro sea algo así…

Ecuador - 5. Un día relajado

Me levanto a las 8:45 “espontaneamente” para ducharme, pero ya hay alguien ahí, así que avanzo la lectura de “a Manaos”, una aventura de los niños del Pesta en el 98. En una de las muchas excursiones en bici por la zona del valle de Tumbaco alguien preguntó “si seguimos esta carretera ¿hasta donde llegamos?”. Alguien dijo “a Brasil”. Y así todo el montaje de una excursión de 6.000 kilómetros y más de 4 meses de duración, con una expedición de 38 jóvenes (el más joven tenía 13 años), con 7 adultos, atravesando 4 paises. Una demostración más de todo lo que son capaces de hacer las personas si no reciben presiones externas y se rigen por sus propias motivaciones.

Después de desayunar sin Vini, que está en el Tambo haciendo limpieza y conversar un rato sobre el proyecto, las dificultades para con la adquisición de una vivienda aquí y en España, la locura de las migraciones y la producción ecuatoriana (en Ecuador la primera fuente de ingresos internacionales son las divisas que se mandan desde España por los trabajadores ecuatorianos que ahí residen) y el desastre social que supone dejar a los niños solos en casa desatendidos por estar trabajando (en el país y en el extranjero) los padres, vamos a buscar a Vini para ver si hacemos la excursión al León que estaba programada.

Un vez en el Tambo, mientras Vini y Lili siguen y avanzan con la limpieza, Camila y yo hacemos rompecabezas, construimos un cubo mágico y nos entretenemos como podemos. Despues de estar un ratito ahí me voy con Cami al CEPA 1 a jugar un rato. Gran parte del tiempo lo hemos dedicado a intentar movilizar un giroscopio, pero de 20 intentos y muchísimas risas sóo ha funcionado una vez, y gracias. También hemos pasado un rato por el rincón de música y hemos trasteado los xilófonos y las flautas. Antes de acabar hemos cogido una aguja para poder seguir haciendo pulseras con el telar de pulseras.

Fuera del CEPA hemos estado jugando con el elástico (la cama elástica), la barra de equilibros y otros juegos motrices que hay en el exterior.

De vuelta a casa son casi las 2 y Vini ya se ha ido a trabajar, por lo que comemos los tres. Después de comer vamos una vez más al CEPA 1 y seguimos jugando con los materiales, además de aprovechar para hacer fotos de los diversos espacios, materiales e, incluso, alguna explicación gráfica de alguno de los materiales. Después de un rato de pasear ya está todo prácticamente fotografiado, a excepción del rincón de agua y el de cocina, éste último por no ser muy significativo para el proyecto. Ya acabaré de tomar fotos otro día.

Más tarde nos vamos al CEPA 2, el de jóvenes y adultos, que aún no había tenido ocasión de visitar. Encuentro ahí, por lo pronto, y sin mirar casi nada: un twister, conecta 4, monopoly, un kaleidoscopio, un par de yoyós y de diábolos, juegos de mesa, rompecabezas, cubos diabólicos… y sin fijarme demasiado. Cuando pueda me gustaría volver a acercarme y mirar más materiales más detenidamente. Jugamos un ratito al twister con Camila y nos reimos mucho.

A la salida del CEPA nos quedamos unos minutos  en la rueda jugando antes de volver a casa. Después de esto ya nos empezamos a preparar para merendar y charlar un rato con Lili sobre más detalles de la ecosimía y la moneda del proyecto.

En el León los “intercambios comerciales” se hacen mediante cheques de “sueños”. Cada persona, mayor o joven, tiene una chequera para extender cuando quiera “comprar” algo. Supongamos que vendemos un polo, y el ponemos un precio: 1 sueño. Quien nos lo quiera comprar nos extenderá un cheque por ese valor. Todo eso se registra en una libreta, ya que realmente ese “sueño” no tiene un valor real, sólo simbólico. Un saldo positivo de sueños, de forma regular, significa que has ofrecido y “vendido” (simbólicamente) mucho y que parece que has comprendido la finalidad de la propuesta, que es compartir, ofrecer, ser solidario, no querer prenderse de cosas que no necesitamos o tenemos en exceso (ropa, comida, etc.). Por el contrario, un saldo negativo o extender un montón de cheques pero no recibir ninguno nunca significa que recibes mucho de los demás pero no ofreces nada y puede que no hayas comprendido el sentido de todo esto.

En caso de necesidad una familia puede proponer a la comunidad (en esas reuniones “de necesidades”) vender unos ahorros en sueños por dinero real del fondo común (de las aportaciones familiares, de amigos, de cursos, del Tambo y programa de pasantías, etc.). Por ejemplo, si tengo “ahorrados” 1.000 sueños por mis “ventas” (cosas ofrecidas) y necesito algo de dinero porque mi coche se ha estropeado y me es imprescindible para el trabajo, se valora la posibilidad de cambiar algo por dinero real para ayudar a superar esa necesidad.

El valor que tú le pongas a lo que ofreces es libre: yo puedo vender un polo por medio sueño y tú por 5 sueños. Se supone que quien más sueños tiene es porque más ha contribuido u ofrecido, pero igualmente siempre se valora el tipo de participación de cada familia y persona. Teniendo en cuenta que todo es simbólico tiene poco sentido poner un precio elevado a las cosas para “enriquecerse” (y más si todo queda registrado en una libreta y luego se evalúa realmente el tipo de ofrecimientos hechos), pero aun así no se pone un precio base a cada cosa porque el objetivo es que cada uno se concientice de qué es lo que quiere y qué hace en el proyecto. Alguien que siempre reciba pero nunca dé se le llama la atención, y, cómo mínimo se le pregunta sobre el porqué de esa situación.

Después de charlar un rato de todo esto Cami me propone un juego de “buscar nombres, ciudades, animales, colores… con la letra…”, y así estamos un buen rato jugando, entre risas y palabras raras.

Más tarde nos ponemos con las pulseras: yo le enseño macramé y ella me enseña a hacer pulseras tipo “hippie” como la que tengo de Loja. Comprende rápidamente la técnica de nudo del macramé, es una niña muy despierta e inteligente (para los que creen que si no vas a la escuela, con un profesor y asignaturas, no puedes crecer sano, esta niña nunca ha pisado una “escuela” como las que conocemos).

Llega Vini y cenamos él, Lili y yo, ya que Cami está absorta en sus pulseras y collares. Una vez acabamos la cena subimos al ordenador para intentar pasar las últimas fotos de hoy al USB. Como la computadora es Mac, el sistema de pasar fotos que viene en la cámara no funciona, que sólo está preparado para Windows, y, probando a pasar los archivos de la carpeta RAW nos damos cuenta que no es un formato estándar y no conseguimos pasar las fotos correctamente.

Después nos ponemos a escuchar música de todo tipo, entre samba, Philip Glass, Victor Jara, el Cirque du Soleil, Benjamin Taubkin y otros artistas que vamos encontrando. Al timpo vamos charlando y conversando sobre lo que suena, de música y músicos, etc…

Finalmente Cami trae un juego de damas chinas y jugamos ella, Vini y yo un par de partidas antes de recogernos para descansar. Mañana finalmente vamos por la mañana a Quito, a visitar la familia de Vinicio, creo, así que la excursión al León me parece que tendrá que esperar un poco todavía…

¡Hasta mañana!

Ecuador - 4. Una mañana en el CEPA 1

Después de una noche destemplada y con bastante frío me despierta Vini a las 8:15 en punto. Nos preparamos para desayunar los 4 (David se ha ido de madrugada a pasar el fin de semana fuera) un batido de plátano, un poco de pan con mermelada y mozzarela y un “agua aromática” (un té). A las 9 ya estamos listos para ir al CEPA y conocer de cerca la propuesta educativa que ahí se da.

Llegamos al edificio y ya llegan las mamás con sus hijos. Rebeca espera en la puerta alegremente. Ya conozco a Diego y Melani, los hijos de Ignacio y Estefanía, creo, pero aún hay gente que no reconozco.

Liliana me pasa un pequeño documento con las normas básicas de la casa, del funcionamiento del CEPA, etc: no fumar, pedir permiso a un niño si queremos observarlo detenidamente, regresar los materiales al lugar donde estaban, no llevar celulares o cámaras fotográficas, no malograr voluntariamente el material y unas cuantas reglas más de sentido común.

Lo primero que me presentan es la planta inferior, el espacio para niños de 3 en adelante: rincón de cálculo, sensorial, de motricidad, de cuento, de cocina, de pintura, de tienda, de experimentación, de juego simbólico… todos los materiales que aquí se encuentran invitan a la manipulación, al trasteo, a la exploración sensorial y vivencial, etc. Todos los materiales aparecen ordenados y preparados para ser utilizados por quien venga.

No nos detenemos mucho en este espacio y subimos a la parte superior del edificio, donde ya encontramos materiales para niños de 8 en adelante, aproximadamente. En esta zona encontramos infinidad de material estructurado y no estructurado relacionado con cualquier ámbito de interés que podamos encontrar.

Ecuador - Una vista interior del CEPA 1

El rincón de lectoescritura destaca por la impresionante cantidad de fichas, tarjetas, indicaciones, propuestas e ideas lingüísticas que hay. Juegos de relación simbólica, de imagen-palabra, de completar palabras, de relacionar objeto con su función, de animales, astronomia, vida cotidiana, etc.

Me llama especialmente la atención un juego llamado “lük”, consistente en una serie de fichas con un número en una cara y un color y figura detrás. A medida que relacionamos las tarjetas lingüísticas entre sí (en el caso que he visto, por ejemplo, una imagen de una linterna había que relacionarla con otra tarjeta que indicaba “hace que los fantasmas no te pillen por sorpresa”), nos va mostrando la disposición de las fichas en la cuadrícula. Cuando acabamos el juego comprobamos si todo es correcto si al invertir las fichas nos aparece un dibujo simétrico y ordenado. De otra forma nos indica que hay algún error.

Ecuador - Una imagen de un LÜK completo

Juegos de memoria, de relación de señales de tráfico con su función, de ordenar imágenes e inventar una historia, y un sinfín de posibles ideas para trabajar la lengua. Alfabetos en mayúscula, minúscula y tipos de imprenta, letras Montessori en relieve para estimular sensorialmente, tampones con letras a modo de pequeña imprenta casera, etc…

El rincón de cálculo cuenta con otro sinfín de materiales estimulantes y atractivos: juegos de pesos, balanzas, planchas fraccionadas y cientos de piezas que nos ayudan a comprender la lógica de los quebrados. Unidades, decenas, centenas, miles de madera, un diezmil a escala, así como un cienmil y un cubo representativo de un millón de unidades, que está colgado en la entrada del espacio; ábacos de todos los colores, funcionamientos y orígenes, cadenas numéricas para comprender los volúmenes cúbicos, tarjetas con operaciones para desarrollar en un ábaco, como 651.423 / 5.881 (o algo así), alguna propuesta de raíz quinta, bolas de colores que simbolizan la unidad, la decena, etc., planchas perforadas donde realizar operaciones lógicas, alfombras y cadenas para jugar a las operaciones, más juegos de lük basados en el cálculo y las operaciones aritméticas…

Ecuador - Fichas con operaciones básicas

Esto es un paraiso sensorial, un estímulo constante que no puede dejar indiferente a nadie y que te invita profundamente a estar despierto mentalmente, a probar y probar y probar…

Un rincón de manualidades con cuentas, hilo y muchos más materiales para confeccionar productos. El espacio de cocina, que no es como el del Pesta, con materiales adecuados a su edad, con mobiliario Montessori, si no que con el traslado al León Dormido, tuvieron que ubicar el CEPA en una casa que abandonó una familia alemana perteneciente al proyecto, y la cocina existente es para adultos. El espacio de cocina para los niños, mientras no se destine un espacio concreto para ellos, consiste en la posibilidad, una vez a la semana, de ayudar a las familias a hacer las comidas.

El rincón de teatro y disfraces, con todo tipo de disfraces, cortinas y biombos, marionetas de calcetín… un pequeño rincón de música con instrumentos Orff, flautas, armónicas, etc., y un rincón de lectura con cuentos, libros, etc., donde cada día una familia diferente se encarga, a las 11:30, de leerles un cuento a los niños que quieran. Los viernes, además, hay programada una “clase” de música, también voluntaria. Hoy, por ejemplo, he podido escuchar como tocaban “el cóndor pasa” con las flautas dulces.

Después de un breve descanso para desayunar a las 10:30 hemos estado jugando Camila y yo al mangala (diferente normativa a la que conocía), a un juego de tablero y a las damas chinas. He tenido que dejar a medias una cruz del diablo (o algo así), porque me ha sido imposible montarlo… Liliana sí que sabe, así que ya lo montaremos el lunes.

Conversando con Lili sobre el oríden del nombre del proyecto me comenta que el León Dormido es una pequeña loma en lo alto del monte donde estamos que tiene forma de león recostado, y de ahí el nombre, por la ubicación geográfica del proyecto.

Durante el almuerzo conversamos sobre la mañana y los planes para la tarde. Olga, al salir del CEPA me comenta si podemos bajar juntos con Vini a Pifo para ir al internet. Después de comer bajamos con él y otra señora hasta La Línea, donde cogemos un bus hacia Pifo.

Una vez allí buscamos un internet y lo encontramos rápidamente. Nos habían dicho que en los pueblos era poco fiable la conexión, pero hemos encontrado una cabina con 20 ordenadores, rápidos, modernos, con mucho software de edición y ofimática y con una conexión a internet más que aceptable. Cuánta diferencia con respecto a Perú… internet lento, máquinas lentas y mal equipadas… Realmente tristón, y tristón tambien el que ahora esté pensando en eso…

Despues de una dos horas y media de teclear lo de la libreta y conversar sobre el proyecto con Xenia me vuelvo hacia el León en busca de Olga, que se suponía en el CEPA 1 repasando material, ya que se había adelantado desde Pifo para aprovechar la tarde.

En el CEPA no encuentro a nadie, así que miro en el Tambo si alguien me echa una mano, pero nadie la ha visto. Cuando vamos de camino a casa de Ignacio, donde están acabando la obra de una ampliación de la casa para alojar visitas vemos a Olga que sale del CEPA, pero de la parte inferior, el kinder, cuando yo había mirado sólo arriba.

Aquí ella, Javier y sus hijos ya se van a descansar pero yo prefiero tomar nota de los materiales que hay en el CEPA, así que me prestan la llave y paso un buen rato haciendo “inventario” de los materiales que se pueden encontrar en el rincón de manualiades, de juego, de música, de teatro…

Ecuador - Juegos artesanales

El rincón de calculo y el de lectoescritura, por el volúmen de material y por la falta de luz, quedan aparcados para otro dia. Algunos materiales eran “de esperar”, o por lo menos me los podía imaginar, pero hay muchos otros que desconocía (y desconozco). Por ejemplo los “lük” me parece una herramienta excelente, así como los “paletti”, aunque estén en alemán y a veces, cuando son trabajos de lectura, se dificulta un poco, también pienso que es un material muy interesante y bien elaborado.

Podría pasar horas y horas haciendo operaciones con los lük, las cuentas, cadenas, cubos y alfombras de cálculo, y si alguien me enseñara a utilizar un ábaco procuraría estar días resolviendo divisiones de 5 cifras…

Cuando ya ha quedado poca luz voy al Tambo a devolverle la llave a Olga. Están todos los de su familia y me enseñan el edificio. Conversamos un rato sobre el proyecto, el viaje, el jet-lag… de todo, vamos.

Olga me comenta por la tarde, de camino a Pifo, que unos amigos suyos de Irún ahora tienen problemas con la justicia por el tema de la educación de sus hijos, que no habían ido a una escuela formal… Me comenta también que parte del problema o la solución radica en el inspector educativo o de servicios sociales que te toca… hay quien es expedientado por no tener matriculados a sus hijos pero luego en una investigación se constata que los padres no descuidan a sus hijos si no más bien todo lo contrario… también puedes cruzarte con un inspector intransigente y que te complique la vida, es cuestión de azar, como quien dice.

De regreso a casa conversamos con Lili sobre anteriores visitas a su casa, sobre las reuniones semanales (la de hoy de necesidades) y de muchas otras cosas relacionadas con el proyecto, como la financiación y fondos para materiales, la implicación de las familias en el antiguo Pesta, etc.

Después de cenar jugamos con Camilia y yo a varios juegos de lápiz y papel: el cinco en raya, el conecta 4 y el de hacer cuadraditos. Camila me pide expresamente que le enseñe juego para jugar con su papá, y me alegra ver cómo tantea el juego y va tropezando y al mismo tiempo encontrando estrategias casuales que le permiten mejorar su juego. Lo veo sobretodo en el cinco en raya y en el de cuadraditos, porque nos lleva más tiempo hacer una partida.

Otro día completo y largo, bien aprovechado y ya habiendo visto algunos materiales. Necesitaré años para aprenderlo todos, pero con paciencia puedes aprender a sacarle el jugo a todo…

Mañana será otro día… y la verdad es que me costará volver a Piura después de todo esto… a ver si por lo menos encuentro en la carpintería algún material interesante para llevarme para las ludotecas. De hecho me llevaría todo el CEPA, pero es impracticable e incómodo de llevar a cabo, así que mejor consideramos otra posibilidad más realista…

¡Buenas noches!

Ecuador - 3. Quito y el León Dormido

Una noche más bien pesada, me despierto como 25 veces y la verdad es que ya no sé cómo ponerme para dormir, si en cuclillas en mi asiento, estirado en dos, sentado normal… sea como sea siempre me duelen las piernas, será la diferencia de altura.

Ya clarea y por las ventanas empañadas se intuye una ciudad. Por el volúmen del tráfico y la cantidad de autobuses creo que ya es Quito. Estamos llegando al terminal sobre las 7 de la mañana, una hora más tarde de lo dicho en ventanilla pero que cumple las 14 de rigor…

Quito se aparece como una ciudad en medio del verde, encallada entre las montañas, con una omnipresente garúa, y a medio camino entre Andorra y Lima, por el verde, las montañas y la desorganización del tráfico. Aun así parece que tiene su encanto. Quizá es que a mi me pierde todo lo que está en la montaña…

Despues de dar muchas vueltas por el terminal me aconsejan coger un trolebús hasta Río Coca. En realidad el trole te deja en la estación Norte, y de ahí coges un Ecovía para ir al terminal Río Coca. Una vez allí te das cuenta que el que tienes que coger, Yaruquí o El Quinche, son unos autobuses verdes que están en un terminal paralelo.

Una vez en El Quinche la carretera me recuerda a la Ronda de Dalt de Barcelona, con sus tres carriles y carteles verdes.

No he podido ver muy bien Quito desde el trole pero me ha parecido una ciudad gris, como Lima, pero más rica. Sí que me han sorprendido los precios del combustible, entre la mitad y un tercio de precio que en Perú, y, concreamente el diésel, una sexta parte que en España.

Tambien me ha sorprendido estar en la estación del norte y escuchar y ver un avión LAN Cargo a 100 o 150 metros de alturo por encima nuestro. El nombre del aeropuerto es curioso: “Mitad del Mundo”, significativo, ciértamente.

El Quiche nos lleva al valle de Tumbaco atravesando la sierra andina nuevamente. Tengo que informarme sobre la altura a la que estamos.

Antes he llamado a la familia Parra para avisarles del retraso del autobús. En principio llego sobre las 8 u 8:30 a la Fundación, pero estoy cogiendo el que va a Tumbaco a las 8:20, así que es imposible llegar a la hora. Empezamos bien, vamos.

Creo que me ha cogido el teléfono el papá, Vinicio, y me ha parecido una persona muy cordial y amistosa. Quizá sea hablar por hablar, pero me imagino que formar parte del proyecto y vivir en una comunidad ya implica de alguna forma una predisposición y manera de pensar que llama al diálogo, la colaboración, etc.

Todo este viaje lo he pasado tragando saliva y tapándome la nariz para destaparme los oido por la diferencia de altura. Espero que una vez en la Pestalozzi ya no sea tan radical el asunto!

a las 9:15 o 9:30 ya estoy llegando a la Fundación, donde me recibe Vinicio muy calurosamente. De ahí vamos a su casa, que durante estos días también será mi casa. Como no sé muy bien qué es el proyecot, pues sólo conozco el tema de la escuela, charlamos con intensidad sobre todas las vertientes del proyecto del León Dormido: la educativa, que ya más o menos puedo conocer por lo que me había informado, la ecológica, la económica, la sanitaria, comunitaria, integral, etc.

Resumiendo, el León pretende que las personas puedan ser felices haciendo y siendo lo que quieran. El Pesta se quedaba algo corta para conseguir eso, por el simple hecho de considerar la escuela como un espacio concreto con horarios, etc. En el Pesta se dieron cuenta que el apoyo en la escuela era mayoritariamente de gente externa, que, en general, las familias encargaban a sus hijos a la escuela, así es que vieron la necesidad de que la familia estuviera implicada con el proyecto y fueran los padres el apoyo en la escuela. Desde el cierre de la escuela en favor del proyecto integral al CEPA 1 sólo van niños que son hijos de familias del proyecto, y cuyos padres participan activamente de la educación de sus hijos en ese mismo espacio. Se dieron cuenta que para tener éxito en esta empresa el proyecto tenía que ser integral y abarcar todos los aspectos de la vida y no sólo la educación, que es uno de los pilares básicos.

Por ejemplo, han inventado el concepto de “ecosimía”, eliminando el dinero o el intercambio comercial en la medida de lo posible. La cuestión es que yo, más que intercambiar bienes, ofrezco algo que ya no uso o me sobra, sin esperar nada a cambio inmediatamente, pero teniendo la seguridad de que si algún día necesito algo y alguien lo ofrece podré conseguirlo sin problemas.

A nivel de Ecuador hay varios grupos que empiezan a trabajar de esta forma (entre 30 y 35), y camiones de la Fundación se encargan de viajar de un lado a otro con lo que la gente puede ofrecer. De la costa van con pescado a la sierra, y de aquí con madera y hortalizas a la costa. Y a nadie le cuesta nada, porque sólo hemos ofrecido excedentes que, al fin y al cabo, se iban a pudrid en almacenes si no se aprovechaban pronto.

En la medida de lo posible funcionan así, por lo menos internamente. A nivel de intercambios con el exterior con dinero de curso legal tiene varias formas de financiación: aportaciones voluntarias de miembros del proyecto, de amigos del proyecto, de las visitas externas (como es mi caso), de cursos y conferencias en el extranjero, etc.

Se levanta David, el hijo mayor, de 20 años y músico, y nos preparamos para conocer un poco el espacio del León. Mientras esperamos a David, Vinico me explica la idea de “baño seco”. Se trata de un cajón con dos compartimentos, un para orines y otro para excrementos. La cuestión es que sin agua contaminamos mucho menos, además de ahorrarnos el coste del agua que utilizamos en cada cisterna. Me ha parecido curioso pero interesante al mismo tiempo: los excrementos van a una bandeja que vamos cubriendo con serrín y cenizas. Una vez llena se entierra y sirve como abono en el jardín, evitando así contaminar el agua que de nuevo vuelve al río. Además, para los que se sientan mal con esa idea, les aseguro que no huele a nada raro el baño cuando entras.

En el jardín conversamos sobre la extensión del terreno, unas 18 hectáreas, sobre el impacto que puede tener en el futuro un aeropuerto que se está proyectando construir cerca, etc.

Cuando sale David vamos a conocer un poco la zona: los depósitos de agua, en la zona alta del terreno, un pequeño reservorio para regar, para el cual están haciendo una instalación de tuberias para canalizar correctamente toda esa agua cuando sea necesaria, las casa de los vecinos, los CEPAs, el Tambo, el almacén, etc…

Nos encontramos con tres mujeres (que ya no recuerdo sus nombres) por el Tambo, mientras vamos de camino al CEPA 2 (el juvenil y de adultos; el CEPA 1 es el infantil). Me explica Vinicio que CEPA es un Centro Para Actividades Autónomas y es, en el caso de los niños, lo más parecido a la Escuela Pestalozzi, ya que es el sitio donde los niños encuentran todos los materiales concretos que Rebeca y Mauricio (sobretodo) han ido desarrollando a lo largo de los años.

En el almacén me explican que quizá se convierta ese espacio en un taller de mecánica de bicicletas para las excursiones en bici que tienen ofertadas para los visitantes.

Tambien me comentan que las normas del proyecto son muy pocas y de sentido común la mayoría de ellas. No son estrictos con respecto a la organización de los grupos que existen. El León está bajo el amparo de la Fundación Pestalozzi, instituida legalmente, así que es un referente para otros grupos, pero en ningún momento una norma o una determinación organizativa en algún sentido concreto. Cada grupo discute sus necesidades y el tipo de apoyo que solicita a la Fundación, y está evalúa en qué forma puede apoyar a ese grupo.

Por ejemplo, para los CEPAs: tiene libertad para decidir su horario, pero tienen la obligación de transmitirlo y cumplirlo. Se entiende que si es una cosa nacida desde la motivación interior el nivel de compromisó será acorde con lo que se ha informado. Un CEPA puede decidir abrir, por poner un caso, sólo los lunes, y otro puede decir abrir todos los días.

Después de esto vamos volviendo a casa, donde llega Camila, la pequeña de 10 años, que ya ha llegado del CEPA. Al rato llega Liliana, la mamá, que prepara la comida que ya estaba a medias. Unas “bolas de verde”, spaguetti a la boloñesa y una ensalada con vinagreta son el menú de almuerzo de hoy, todo riquísimo.

Mientras esperamos para almorzar, Camila me enseña un cubo de madera de esos imposibles de montar, y dos o tres juegos más de rompecabezas tipo Tangram.

Después de comer charlando animadamente entre todos Vinicio se va a trabajar a su consultorio, David va a preparar algo que no me queda muy claro que es, Liliana va a una reunión en el CEPA 2 y Camila juega con sus amigos Diego y Melanie a hacer una casita para jugar detrás de la casa grande.

En este ratito que me quedo sólo en casa me da tiempo a escribir, a ducharme y a dormir un ratito antes de ir a ver el CEPA 1, que me va a acompañar Liliana.

Finalmente me despierto a las 6 de la tarde, que me había quedado dormido. Conversamos con Liliana sobre el proyecto, el pasado de la escuela, el presente del León, el futuro… Y me hace una pregunta en la que precisamente estaba pensando: “¿tú te animarías a vivir así de esta forma con nosotros?”. La respuesta está clara: el objetivo del León es procurar un espacio adecuado para el desarrollo sano de los niños, para que los integrantes puedan ser felices viviendo la vida, sin preocupaciones como el ávaro dinero… mi objetivo en la vida siempre he dicho que es tener hijos, una familia y vivir una vida tranquila con ellos… y aquí se puede conseguir esto.

Me parece increible que sin tener ni idea de todo lo que se cuece aquí haya llegado a venir a verlo y encontrarme con un proyecto de unas personas que se asemeja tanto a mi proyecto o ideal de proyecto de vida… ¿cómo es que el “destino” me ha llevado hasta aquí? ¿porqué estoy tomando nota de todo lo que estoy tomando nota? ¿cómo he llegado al León sin saber ni qué existía y encontrar algo tan parecido a lo que siempre he soñado vivir?

Más tarde cenamos papas cocidas y ensalada mientras conversamos sobre música, estilos, géneros, épocas… pasando del minimalismo de Philip Glass por el metal y hardcore para llegar a los Beatles y toda su significación en la historia de la música y la sociedad.

Despues de cenar jugamos un rato al reversi y otros juegos de papel y lápiz. Tanto Vinicio como Liliana coinciden en que el primero puede ser interesante llevarlo a la carpintería para elaborarlo como material para el CEPA, y los otros juegos como recursos lúdicos para la familia.

Nunca he confiado en el destino, pero me parece mucha casualidad estar aquí, la verdad… hace 20 horas no tenía ni idea de nada, y ahora estoy aquí, y me parece ver tantas cosas que he soñado… y acabo de empezar la visita…

Ecuador - 2. De turista por Loja, y viajando a Quito

Como ya había dormido en el bus, con unas 3 o 4 horas era ya suficiente para acabar de descansar. Me he despertado sin alarma a las 8:15 pero me he quedado perrenando hasta las 8:35 o algo así. De ahí remontar la maleta, cambiarme de ropa, pues había dormido con lo que llevaba, por el frío, pero me he despertado todo sudado… cogerlo todo y salir de allí. Me olvido la toalla en el baño y vuelvo. Efectivamente, no se ha secado, está mojada para las próximas dos semanas.

En el terminal de autobuses cojo un urbano (excepto el cobraro, nada que ver con las combis peruanas, pero nada de nada), y me planto en el centro, por la plaza Simón Bolívar, y de ahí busco la municipalidad para que me den un mapa o alguna cosita así para tener una idea de cómo es el pueblo.

De mientras miro donde desayunar, pero no encuentro gran cosa. Preguntando me hacen llegar al mercado de Loja, y, en la segunda planta encuentro todo tipo de juguerías y bares.

Un juguito de manzana con leche y un mixto (un bikini, pa’ entendernos), $ 2,20. De ahí al internet, un mail a Lucila, otro a Raquel, otro a Lucía y Aroa, y unas llamadas a mi casa y al León Dormido. Rebeca no está así que llamaré más tarde.

Un paseo por la escuela de música, visitando el museo que hay dentro, del cual me esperaba más, pero bueno, como recuerdo visual de la música lojana no está mal.

De ahí veinte vueltas por la Eguigúren, Sucre, 10 de agosto y no sé qué más calles buscando alguna camiseta tipo hindú en negro, manga larga y a poder ser, sin dibujos. La única que encuentro, a 8 dólares, algo carillo, pero bueno, seguimos caminando, me lo pensaré.

Paseando por Loja

Busco un supermercado para comprar unas galletas, un par de jugos y de Nesquik para el viaje, todo por $ 3,98, y de ahí a la plaza por donde entré a la ciudad, la Simón Bolívar, a descansar y escribir un poco hasta la hora de comer.

Despues de andar de nuevo hasta el mercado para buscar alimento acabo en la zona de comedores populares, donde me tomo una sopa y un tallaríncon pollo por $ 1,50. El refresco, que no me quedó muy claro lo que era estaba la mar de bueno, como allí en Perú, y la comida la verdad es que tambien estaba muy buena. Incluso creo que un poco mejor que en algunos sitios de Piura donde hemos ido…

Despues de almorzar ya voy con la idea de buscar un cinturón para mi tejano que, entre que es ancho, que está dado de sí y que yo he adelgazado me sobran como 4 tallas, y voy todo el rato arrastrándolo. Y justo al salir de la zona de comedores me planto frente a un montón de tiendas donde venden cinturones. Al final compro uno blanco y negro a cuadritos, que me cuesta $ 1,50, un poco caro, pero despues de comer, a uno le apetece dormir, no pelear.

Sigo paseando, buscando la tienda donde compramos el hindú de Carlos aquella vez, y le digo al chico que en aquella ocasión me había cobrado 7,50. No sé cómo es que, finalmente, me cobra $ 7 y todos contentos.

Busco un bus para ir al parque Jipiro, que me dja en el Terminal donde más tarde iré. Paseando por el margen del río acabas llegando al parque, hermosísimo, una de las joyas (de las muchas que tiene) de esta pequeña ciudad andina.

Y después de pasear un rato me pongo a escribir esto dentro de la Catedral de San Basilio, en la plaza Roja de Moscú, junto al Kremlin…

Parece de risa, pero en este parque hay recreados diversos monumentos del mundo, representativos de muchas culturas y tradiciones diferentes, entre ellos, la Torre Eiffel de París, la ya citada Catedral, un templo chino, chozones africanos, etc…

Subo a la Catedral y me encuentro con unas niñas que juegan, Tania, de 12, con su hermana Susana, de 9, y el primo de ambas, Jose Luis, de 8 años. Empezamos a hacernos fotos y vamos a pasear por el parque, el lago, los columpios hasta que ya me vuelvo camino al terminal terrestre para buscar una cabina de intenet y acabar de cargar la cámara, pasar las fotos y encontrar a Xenia por el messenger.

Niños en Loja

Finalmente encuentro a Jorge, Xenia, Siro, Blanck del OGame, Ro, William de San Martín.. en una cabina gestionada por el cuerpo de comunicaciones del Ejercito del Ecuador, con uniformes para arriba y para abajo…

Un rato de charla y hacia el terminal a esperar el bus. No he podido encontrar las chucherías que buscaba para regalar, así que tendré que pensar alguna alternativa de cara a la vuelta para el 22 o 23.

Un día largo que empieza a acabar, ya que este viaje de 13 o 14 horas nos lleva de frente a un nuevo día, el 14 de febrero, día de los enamorados y de la amistad. No es que yo lo celebre mucho, pero las últimas 2 o 3 semanas lo han estado comentando todos como un hecho sin precedentes… y se me ha pegado un poco :P

El autobús sale puntual de Loja y ya nos encontramos rumbo a nuestro cuasi destino final. En el camino hacia Quito por la sierra andina los paisajes son realmente espectaculares, el juego de luces, sombras, verdes, nubes y montañas, neblina, vacas pastando por pendientes inexplicables… Estoy en los Andes, como si nada. Tantos mapas, dibujos, explicaciones geográficas y no hay nada que pueda explicarse sin verse, como esto.

Sierra ecuatoriana

Mi compañero de asiento es un señor amable y notablemente hablador (teniendo en cuenta la fama de callados de la gente de la sierra), de un pueblo al norte de Quito, con el cual converso brevemente sobre dónde estamos y la belleza de los paisajes.

Una película tipo videojuego de katanas de la Play Station 2 (quizá era un Final Fantasy o algo así), y una parada a las 19:30 para “merendar”. A las 20:00 ya estamos todos embarcados y listos para partir.

Ecuador - 1. Salida a Loja

Siempre, ultimando detalles de un viaje, uno se da cuenta de que se olvida alguna cosa. La cuestión es que en mi caso siempre olvido más de una cosa, y lo recuerdo demasiado tarde.

Sea como sea, el estrés de la maleta, salir corriendo de Primavera hacia el Hogar para rellenar la mochila que dejó Manuel, contando pantalones, los escasos polos de manga larga que me traje a Perú (suerte del mallorquín y los dos turcos…), y mi siempre presente chompa del Decathlon, la misma que me salvó del frío escocés y del lojano de la anterior vez.

La maleta ya está hecha, me despido de Lucho y los niños, y con una moto a Quiñonez, a ver a mis amigos.

Y ahí empieza el estrés del horario peruano, que la empresa de transporte se rige por otros estandares y no va a esperar a que las chicas pidan permiso a sus mamás para acompañarme al terminal.

Una última visita al internet, un mail de Raquel (¡cuánto tiempo!) y ya nos vamos. Finalmente me hacen la taba Rosa, Carmita e Irma, y parece que vamos tarde.

Un colectivo al centro con un conductor cholo que no le quita la vista de encima a Rosa y Carmita, unos cuantos “minimízate” entre Irma y yo y ya estamos cerca de la casa de cambio para conseguir algunos dólares.

Y de ahí a los transportes, el último paso antes de abandonar Perú para el tan celebrado día de los enamorados, y, para los envidiosos, de la amistad.

Unas cuantas fotos en el terminal y… Irma, si te pones a llorar no lo voy a poder soportar, así que, por favor, no me mires con esos ojos… Ya sé (sabemos) que apenas es una semana, pero cómo duele siempre separarse de la gente a la que quieres… y cómo dolerá en un tiempo esa separación, no quiero ni imaginármelo.

Irma, Carmita y Rosa en el terminal

Cuando se van no me giro, porque podrían pasar horas hasta que me vaya, por lo que prefiero coger ya la mochila y embarcarme de una vez, empezar de nuevo a mirar hacia adelante hacia esta aventura ecuatoriana que ya empezó con la primera charla de Aroa y Lucía en Barcelona…

La noche, aburrida, durmiendo a ratos pero bien apalancado multiformemente sobre los asientos reclinables.

Me sorprende que “Loja Internacional” sobreviva, llevando apenas 3 personas de pasaje en toda la noche… A Loja hemos llegado 2, la verdad es que no sé cómo lo hacen para que les compense.

Tramitar el pasaporte en el puente internacional de Macará, impresionante acribillada de zancudos en la orilla ecuatoriana, y las mini cucarachas del autobús son las pocas anécdotas del viaje, aparte de algún que otro control policial.

A las 4:45 de la mañana llegamos a Loja, yo ya havía previsto mi jersey friolero, y, efectivamente, rasca al canto.

Despues de comprar el pasaje a Quito por $ 14 en la misma empresa de transportes, dudo entre pernoctar en el terminal o buscar cama en el “Hostal Marbella” de la última vez. Finalmente opto por el agua caliente y el colchón mullidito de la pensión. Regateando de los 10 a los 6 dólares finalmente tengo la habitación 15, a la cual me acompaña el jefe del hostal, que esta vez está dormido, pero no borracho como anteriormente. Quizá porque es martes…

En fin, una ducha calentita, la toalla de mano que no se secará, ya verás, un ratito de televisión, la alarma del celular a tope a las 8:30 y a dormir, que mañana será otro día.

Y sigo pensando en la despedida, en cómo me miraba Irma, a punto de quebrarse… esto no puede ser sano…

Loja, segundo intento

De vuelta a esta hermosísima ciudad de la que ya me quedé prendido en la primera ocasión que tuve de verla… Esta vez no sólo se trata de renovar el visado, si no de visitar un proyecto que se está llevando a cabo en el norte, en Tumbaco, cerca de Quito.

La cuestión es que conocí a través de Lucía y Aroa (un abrazo desde la distancia a ambas!, y al resto del grupo tambien, jejeje) el concepto de escuela libre, y algún proyecto que ya se está llevando a cabo en Barcelona. Me recomendaron un libro “Educar para ser” de Rebeca Wild, y de verdad que me ha interesado mucho todo este mundo de la educación libre. Una ludoteca como la que trabajo ya tiene e incluye algunos conceptos de educación libre, aunque un poco desorganizados. La sistematización de los materiales y actividades que han llevado a cabo en los últimos años Rebeca y Mauricio, su esposo, me parece, por lo menos a través de su lectura, impresionante.

La cuestión es que este proyecto hace 30 años que está funcionando en Ecuador, y, estando cerca, en Piura, al norte de Perú, pues he pensado que tenía una oportunidad immejorable de acercarme a comprobar con mis propios ojos lo que se está haciendo ahí y empaparme lo máximo posible de todo lo que se esté haciendo.

Si puedo iré contando lo que hago, si no, a la vuelta envío un supermensaje de 300 páginas donde “resuma” todo lo que habré vivido aquí.

De momento aun queda una pequeña espera… “sólo” 14 horas más de autobús hasta Quito, y de ahí una horita más hasta la Fundación Pestalozzi, donde se lleva a cabo el proyecto.

Gracias a las dos por haberme abierto la puerta de este concepto que me era desconocido pero en el cual creo cada vez más a medida que lo voy conociendo. ;) Suerte a todos!

A ¾ de viaje…

El tiempo ha ido pasando, firmemente, hacia adelante, sin girarse a ver si todos lo seguíamos o si nos estancábamos a medio camino…

Y no sólo el tiempo ha ido pasando… se han acumulado experiencias, ideas, sentimientos, muchos sentimientos y sensaciones de todo tipo, aprendizajes de la carrera, de las prácticas y, sobretodo, de la vida, de cómo encarar las dificultades, de cómo superar todos esos obstáculos que se van dando a lo largo de las semanas, los días, las horas… los minutos… Parece mentira lo que puede llegar a cambiar la vida de una persona en un día, pero se da, eso se da siempre, y aquí digamos que es más dificil obviarlo o cerrar los ojos ante las evidencias…

En casa es muy “facil” superar según qué tipo de obstáculos, tienes el apoyo de tu familia, de tus amigos, en mi caso, de mi pareja, que siempre ha estado ahí en esos momentos en que todo lo ves gris, o un poco más oscuro, y te da la impresión de que no vas a poder pasar de ahí…

Aquí tienes que apañarte tú sólo, tienes que ser capaz de abandonar los miedos y lanzarte, de descubrir las formas de encarar una montaña o un grano de arena de esos que se suelen hablar… Tienes que aprender y crecer, tienes que crecer mucho para poder comprender y sobrellevar según qué cosas.

No siempre es facil estar aquí. Hay días que me siento capaz de comerme el mundo, y últimamente estoy más así que de otra forma, pero hay otros días que me veo hundido, por las circunstancias que se dan aquí, por la soledad de pasear por las calles por no estar donde se supone que tienes que estar, por no tener que aguantar el sentir que no existes, por no tener que ser alguien que no quieres ser porque al resto así les gusta más…

¾ partes del viaje, queda apenas un mes y medio, pasarán 10 días en Ecuador, ya estaremos a finales de febrero, una semana más tarde llega Xenia, se va, y una semana más tarde estoy yo tambien saliendo de mi realidad y volviendo a la madriguera de la que siempre quise salir y a la que ahora me costará más volver…

Yo ya lo dije, me quiero quedar aquí, pero hay una cosa que me ata, y mucho, a estar donde esté…

Y sólo queda eso, apenas un mes… ahora sí que me río leyendo los primeros mensajes, los preparativos de esta aventura que seré incapaz de olvidar, de las gentes, de todos los amigos de San Martín, los niños y niñas de las ludotecas, de mi Primavera y todo lo que tenga que ver con ella, de esos partidos de voley en Nueva Esperanza perdiendo contra las cachemas… no, no se puede olvidar, ni quiero.

Hogar de Cristo - Primeros días…

Mucho sueño, muchas horas de cama y de descanso.

Hasta que no me adapte a los horarios y entre en una espiral de dormir temprano y levantarme más temprano aún me parece que iré todos los días dormido a todas partes. Ya es la cuarta o quinta vez que salgo tarde de mi habitación allí para moverme al comedor o a las ludotecas… pero bueno, aparte de eso, todo bien.

Los niños son… niños, encantadores como cualesquiera otros que puedas encontrar fuera de allí. A veces uno puede tener el concepto de que en un orfanato la vida es diferente a como se vive fuera, pero la verdad es que vivir ahí es como pertenecer a una gran familia de 25 hijos que revolotean continuamente por allí, con sus inquietudes, con sus ganas de partido, con sus pillerías típicas, etc. Nada más lejos de lo que puede pasar en cualquier cuadra de esta ciudad.

Allí me siento como en casa, puedo moverme libremente, me conocen todos y yo empiezo a conocerlos a ellos, y, quizá, lo que peor me sabe es pasar tanto tiempo fuera por todas las cosas que ya hacía de antes, y aparecer en ratitos contados por allí.

Las mañanas suelen estar por allí, y las actividades que tienen son: mi taller de música/percusión/coro (ya veremos lo qué será) los lunes, miércoles y viernes de 9 a 10:30, un taller de karate con dos chicos belgas que vienen de intercambio, los mismos días pero de 11 a 12:30, y los martes, jueves y viernes un taller de arte con un profesor que ahora no recuerdo su nombre.

Y por las tardes al colegio la mayoría. Hay algunos que están preparando las pruebas de acceso a la preuniversitaria y acabando de repasar para pasar de grado, pero en general todos tienen al día sus tareas y van bien en los estudios (hasta donde sé).

En fin, que la vida es tranquila allí y bastante armónica… ya os iré contando a medida que se vayan dando los días!

Primavera: dias 8 y 9

Un par de días con novedades… un taller de zampoña que nunca llega a darse el lunes, porque ahí estuvimos probando de hacer una pero no acababa de sonar, y, además, como llegué casi una hora tarde tampoco tuve tiempo de hacer las pruebas antes de empezar con los niños…

Hoy llegó Edurne de España, una nueva voluntaria por JACIS que estará tambien apoyando en la ludoteca estos dos meses próximos, es decir, hasta principios de abril más o menos, como nosotros.

Hoy hemos estado haciendo murales colectivos con los niños sobre el tema de “los derechos de los niños”. Yo me he tenido que salir un poco antes para acompañar a Edurne a la reunión que teníamos con JACIS en casa de Karen, dejando a Elsa y Marta encargadas de cerrar el espacio y ordenar un poco el material despues de la actividad, pero supongo que acabarían bien y todo funcionaría correctamente.

Con el traslado y adaptación en el Hogar de Cristo, donde ahora me hospedo, voy un poco con los horarios alterados, más que nada porque ellos se levantan a las 6 de la mañana y yo hasta ahora me estaba acostando sobre las 2 de la mañana y levantándome a las 8, y, bueno, hasta que no me acostumbre creo que pasaré algo de sueño cada día…

Y ya hasta el lunes, porque el sábado tengo taller en San Martín por la mañana y taller de voluntarios en la tarde, así que seguramente no podré ir a Primavera otra vez.

De traslados…

Un nuevo empezar…

Una nueva oportunidad…

Un nuevo lugar…

Un espacio diferente…

Unos compañeros diferentes…

Una vida, en fin, algo diferente, y ya veremos cuánto…

Saliendo del depa, torciendo a la izquierda hasta a medio camino del estadio, un tico que nos deja junto a la Grau en San Martín, bajamos la maleta, la dejo en mi nueva habitación. Una litera con un colchón, sin sábanas, una mesa de madera y un armario tambien arborífero… niños y no tan niños correteando por el patio… esto pinta bien, diferente, pero muy bien.

Mi intención es conseguir hacer un grupo de percusión con instrumentos reciclados… para ello trabajaré con los jóvenes de 9 a 10:30 de la mañana cada lunes, miércoles y viernes, y quien sabe si algo más… Un coro tambien puede ser que caiga, ya lo veremos.

Esta será mi primera noche ahí, y creo que no la olvidaré, por todo el contexto donde se inserta, por todo lo que estará pasando fuera de ese pequeño paraíso terrenal que se esconderá detrás de la puerta…

Mañana os lo explico, dormiré un rato y os lo explico…

Días de voley

Desde hace varios días hemos empezado a ver cómo por todas las calles de la ciudad aparecen redes a 2,3 o 2,5 metros, pelotas “miBalón”, líneas en el suelo marcando terrenos… Empieza el verano, llegan los carnavales, y, después de la casi eliminación de la selección femenina de voley para los Olímpicos de este año en Beijing, la gente sale a la calle para demostrar cómo sabe jugar a este deporte de equipo…

En Nueva Esperanza, cruzando la pista de San Martín (la Circunvalación), ya vemos un grupo de gente jugando en la esquina de la cuadra de Percy. Despues de un par de días de insistir nos acercamos por la noche, sobre las 12 o así, con César, Javier, Hebert y Juanjo a ver si podemos jugar… y finalmente jugamos, un 5 contra 5 que acaba con victoria del equipo “local”, y nosotros, los “españoles” ya quedamos como cachemas y perdemos nuestro euro (4 soles de apuesta). Quedamos en ir al día siguiente, es decir, ayer martes.

Por la tarde en Primavera, vemos cómo las madres empiezan a montar una net allí frente a la ludoteca, y sin pensárnoslo mucho nos apuntamos a jugar, ya que casi era hora de cerrar la ludoteca pero había actividad. Finalmente jugamos dos partiditos entre las madres y niñas de allí. Esta vez podemos jugar sin apostar, cosa que sorprende porque parece que no se puede jugar si no es con apuestas…

A la noche, despues de esto, volvemos a cruzar la Circunvalación para jugar, ya con la conciencia de que íbamos a perder por segunda vez. Un partido con sus más y sus menos, muchas risas, un tercer set a 25… 30… 35 puntos finalmente, que resolvemos por 3 puntos de diferencia y nos permite ganar los 6 soles de apuesta. Jugamos los mismos del día anterior y con la ayuda de un chico de allí que nos completó la formación. Quizá fue tener a los vecinos gemelos de la cuadra de Cesar ahí haciéndonos barra, pero la cuestión es que ya no somos tan perdedores como la noche anterior.

Tanto hablar sobre “no ir a determinadas zonas a según qué horas”, y estos días estamos en Nueva Esperanza a las 2 de la mañana. Cualquier persona de nuestro entorno nos diría (y nos dice) que estamos locos de hacer eso, pero lo único que vemos Juanjo y yo es que son gente perfectamente normal y que no se justifica su exclusión general por el hecho de vivir aquí o allí.

Y hoy nos volvemos a enfrentar, aunque aún no sabemos ni a qué hora ni contra qué contrincantes. Sólo sabemos que nos reiremos, y mucho, como siempre que jugamos.

Pintando en Chiclayito

La primera fue San Martín, esta vez le ha tocado a Chiclayito, y, donde será la próxima?…

Los niños ya nos esperaban con sus globos de agua y sus baldes repletos hasta el borde de agua tibia. Ya respiramos los carnavales, que, oficialmente empiezan el 20 de febrero, pero que para ellos ya empezaron justo despues de año nuevo.

La ludoteca ya estaba a medio pintar en su fachada, ya que ayer ya estuvieron Carlos, Juvis y Aida pintando y poniendo a punto. Hoy tambien he ido aunque como he ido por separado, no he pensado que era día de pintar y no llevaba la ropa más adecuada, así que me he quedado con los niños dentro, ordenando, limpiando, y un poco tambien jugando con los niños.

Una vez más he terminado en la sala de libros con las pequeñas jugando a “En la playa hay una charca…”, que aunque es una de esas cantinelas sencillas sencillas ha enamorado a las dos crías y debo habérsela repetido como 700 veces en estos últimos 3 meses. He conseguido, creo, por fin, aprenderme los nombres de algunos niños más, aunque el problema quizá sea conseguir relacionar el nombre con el niño, pero eso lo veremos el próximo día…

Cuando he salido de la ludoteca ya sólo quedaban algunos retoque para terminar. Ya está toda ella de color verde, aunque le daremos una nueva capa de pintura porque más que verde parece blanco verdoso. Y a partir de la semana que viene, o incluso puede que mañana, ya empezamos a pintar el interior y reorganizar los rincones. Esperamos la ayuda de Adrián, un vecino del barrio que es pintor y que ya dio forma a la mayoría de dibujos y carteles existentes.

En definitiva, un día más en la ludoteca de Chiclayito, tranquilo y agradable, tanto para los niños como para los mayores.

Proyectos…

La verdad es que una cosa que me doy cuenta aquí es que esto de ser pionero en mi carrera enfrascándome en una experiencia de esta envergadura es un arma de doble filo…

Por un lado soy consciente que el hecho de ser el primero en venir y no tenir precedentes me deja mucha libertad de actuación, además de la suerte que he tenido con mi tutor Ricard, que es una persona con la que siempre he tenido buena relación, tanto personal como “profesional”. He tenido libertad para decidir los temas y ejes de mi trabajo, así como para organizar, planificar, temporalizar a mi gusto lo que sea…

Pero por el otro lado esa misma libertad y falta de precedentes es la que me está complicando más la vida, porque hay momentos en los que voy realmente desorientado sobre cómo enfocar mi trabajo, por donde empezar, sobre qué trabajar, etc. Quiero decir, por ejemplo, sé que los que vienen por educación social (este año en Piura, Aida), juega con la ventaja de una tutora con experiencia en este tipo de proyectos, con una serie de “estandares” de proyecto típicos de educación social para el trabajo en ludotecas, así que casi casi, si quisiera, podría trabajar sobre un proyecto anterior mal trabajado, o retocándolo para mejorarlo.

Pero yo no tengo ni una cosa ni la otra, y, aunque sé que tener que “guisármelo y comérmelo” va a ser muy dificil (y ya ha pasado más de la mitad del tiempo y tengo la sensación de no haber empezado a hacer nada realmente), al final me habrá aportado muchísimo más que si hubiera tenido un proyecto medio montado, un camino a seguir, unas referencias y puntos donde apoyarme… aquí no tengo nada, absolutamente nada, ningún precedente donde agarrarse…

Pero bueno, estoy convencido de que conseguiré salir entero de aquí y dar lo mejor de mi ahora mismo, y sobretodo, aprender para hacerlo mejor el día de mañana. Ya os contaré ;)

Sobrar

Sobro, y eso quema.

Ecuador…

Ecuador de este viaje que empezamos hace tres meses…

Ecuador de una aventura que ahora comienza realmente…

Ecuador de un cambio que no se podrá volver a dar…

Hemos llegado a la mitad, a ese ecuador que bastante miedo nos daba cuando lo pensábamos y que más miedo da ahora. Este ecuador significa que ahora ya quedan menos días por vivir que los ya superados en esta tierra que pronto dejó de ser extranjera para nosotros para convertirse en nuestra casa…

Hoy es 1 de enero de 2008, y la celebración de fin de año fue, como la Navidad, la más rara de todas cuantas he vivido nunca. Tampoco son tantas, pues cuento 22 primaveras, pero realmente, pasar el fin de año con calor, en manga corta, sin las campanadas de la Primera… en fin, no tiene nada que ver con lo conocido.

Sea como sea, es doloroso llegar a estas fechas sin casi haberse dado cuenta del paso del tiempo, empezando a darnos cuenta que la aventura que iniciamos hace muy pocos días está empezando a caminar hacia su fin… Llegarán pronto las penas por la despedida…

Ostras (por no decirlo de otra forma…), es que acabamos de empezar y ya estamos empezando a acabar…

Sin Blanca Navidad

Una Navidad en manga corta y tirantes, una Navidad sin familia y con amigos, una Navidad de verano, una Navidad con bengalas y cohetes, una Navidad con pavo, una Navidad, al final, una Navidad completamente diferente.

Quizá lo más esperado de todo era ver la reacción de Juvis subiendo al avión y cuando lo viera su familia (y a la inversa, claro). Quizá era lo que más sorprendería de todo, esa emoción de “vuelve a casa por Navidad”, cuando ya nadie lo esperaba, cuando ya todos los daban por perdido en estas fechas…

Lo más sorprendente para mí fue la espera del día 25. A las 23:50 todos en la calle con nuestra bengala en la mano, con petardos, tracas, cohetes, rascapiés y de todo lo imaginable en pirotécnia china, como si fuéramos a encender la hoguera de San Juan un rato más tarde. ¡4, 3, 2, 1, Feliz Navidad! y los pertinentes abrazos de felicitación.

A las 00:30 del día siguiente nos sentamos para cenar, juntando las mesas, esperando los últimos vecinos invitados, y cenamos lo típico, pavo, arroz y ensaladilla rusa (dulce, aquí la preparan con manzana en vez de patata), y, por supuestísimo, que no falte ni el panetón ni el chocolate a la taza.

Y despues de esto a bailar un poquito entre todos. Marta preparando unos cubatas de whisky, y que la fiesta siga. A las 3 de la mañana ya todos durmiendo y descansando para el día siguiente.

Esta Navidad ha sido la más rara de toda mi vida, la más fuera de lo común que hubiera podido imaginar. No tenía ni idea que aquí celebraran la Navidad lanzando cohetes. Por lo visto hace unos años hubo un accidente en unos almacenes por estas fechas y murieron más de 300 personas achicharradas por los petardos que se incendiaron (como en el 11-M) pero, curiosos medios de comunicación, ni nos enteramos en España.

Recibir el año con calor, en la calle en vez de al abrigo de la mesa familiar, con un plato del costumbrista pavo, en vez de los entremeses de mi madre y el segundo plato sorpresa… Era todo tan diferente. Esa noche (y en general estos días festivos) es la que me he sentido más nostálgico de estos últimos tres meses que he pasado fuera de casa. Es cuando me he empezado a dar cuenta de la distancia que nos separa de toda nuestra vida rutinaria, aunque tampoco me he dado mucha cuenta de que estuvieramos en Navidad porque con la temperatura que hay por aquí…

Definitivamente, la Navidad más rara que he vivido nunca. Y… ¿cómo será la próxima? ;)